Beneficiaria de Aldeas Infantiles: del abandono a las ilusiones
Historias de vida – 19. noviembre 2012

Beneficiaria de Aldeas Infantiles: del abandono a las ilusiones

A sus 16 años de edad, junto a personas que nunca imaginó que podrían brindarle una vida distinta a la que estaba acostumbrada.

Un padre alcohólico y una madre que no la atendía a ella ni a sus hermanas le enseñaron, desde sus 8 años de edad, una lección demasiado dura. 
“Llegué al Bienestar a los 8 años, mis hermanas gemelas tenían 5, salí de mi casa porque mi papá era alcohólico y mi mamá no me prestaba casi atención. Los vecinos decidieron llamar al Bienestar, estuve 7 años entre la institución, una fundación y mi mamá sustituta”, cuenta Lucía con una tranquilidad que me dejó pasmada, tal vez porque 8 años después de haber vivido tanto, poco a poco se asimilan mejor las cosas.

Continuó diciendo: “Mis hermanas pasaron a Aldeas Infantiles, entonces yo quería tener también la oportunidad de compartir con ellas porque nunca lo había hecho. A nosotras nos separaron. Cuando supe de Aldeas puse eso en voz de las que estaban al mando mío (...) porque era una oportunidad que ya no se me iba a presentar. Aldeas me ha brindado la oportunidad de estar con mis hermanas, cosa que no había pasado desde que nos separaron de mi casa”.

Beneficiaria Aldeas Infantiles

Tal y como lo describe Lucía, Aldeas Infantiles le dio una oportunidad con la que nunca pensó que contaría. Esta organización no gubernamental trabaja bajo los parámetros delas Naciones Unidas para propender por los derechos de los niños. También va de la mano del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para atender a los menores.

Durante la visita a Cartagena de Ángela María Rosales, directora nacional de Aldeas Infantiles, dijo: “En Cartagena venimos desarrollando un trabajo más de la mano con el ICBF. En esta ocasión estamos invitando a los cartageneros a que empiecen a generar una cultura de donación para los niños y las niñas de Aldeas Infantiles”. De esta manera, pueden seguir ayudando a niños y niñas como Lucía.

Rosales explicó que la mayoría de los donantes de la fundación son extranjeros, especialmente suizos.

Y agregó que actualmente tienen una campaña que se llama Dono. “Se trata de una moneda que hemos creado en Aldeas Infantiles, no solamente en Colombia sino en otros países de América Latina. Con esta campaña queremos que las personas inviertan en la felicidad de los niños y las niñas, porque sabemos que dentro del contexto actual la situación financiera en el mundo hace que los colombianos empecemos a ser mucho más responsables por nuestros propios niños que buscar ayudas externas, como ha sido la tendencia de la cultura de la donación. Nosotros hemos sido más un país de donaciones que un país generador de donaciones”, precisó la directora nacional de Aldeas Infantiles, que con este tipo de campañas espera continuar apoyando a niños y niñas como Lucía y sus hermanas, que ahora tienen una familia.

Convivencia

“Hace un año y medio estoy compartiendo con ellas, han cambiado mucho, la convivencia con ellas no es fácil, como no hemos convivido mucho, pero yo he tratado de sobrellevarlas. Me siento bien compartiendo con ellas. Antes me sentía entrometida en una familia, pero ahora yo me siento parte de ella, con mis hermanas, mis hermanos de casa que los quiero demasiado”, narró Lucía que empieza a soñar con lo que quiere hacer cuando termine el colegio.

“Me gustaría estudiar enfermería o medicina, viendo estos programas donde ayudan a los niños, quiero ser enfermera para poderlos ayudar”, dice.

A pesar de la vida que le tocó asimilar a tan temprana edad, lo ha sabido sobrellevar, porque dice que cuenta con el apoyo de su nueva familia.

“Todos se han portado bien – dice Lucía -. En la casa todos nos llevamos bien, peleamos como siempre pasa en las familias. Es una experiencia espectacular porque no pensé vivirla nunca. Nosotros compartimos con las otras casas, nos decimos primos, porque somos demasiados”.

Sobre su familia biológica contó que su padre murió hace dos años producto del abuso del alcohol. De su madre dijo que no la ha vuelto a ver desde que se separaron.

Proyección

Cuando le pregunté cómo ha lidiado con el hecho de no saber de ella, en un tono sereno dijo: “He querido verla muchas veces. He asimilado un poco eso, yo antes guardaba mucho resentimiento contra mi mamá, porque me preguntaba: ‘por qué nos había abandonado’, pero ya he dejado eso atrás, ya entiendo. Estando en esto me he sentido muy bien”.

Sin embargo, cuenta que sus hermanas, por la edad, atraviesan una etapa distinta a la de ella.

“Ellas no han asimilado tanto esto, muchas veces me cuentan como se sienten y yo lasentiendo. Una de las niñas que vive conmigo y que ya terminó me ayuda mucho, nos fijamos metas, como terminar una carrera, ayudar a mis hermanas. Este es un programa bueno, pero yo no quisiera que ellas estuvieran siempre en esto, quiero llevármelas, independizarme cuando termine el colegio, eso lo he pensado y me encantaría”.

* Nombre cambiado por seguridad.

ALDEAS EN CARTAGENA

Yocabeth Correa, representante en Cartagena de Aldeas Infantiles, dijo que la fundación tiene presencia en Cartagena desde el 2008.

“Tenemos 4 años de estar con presencia exitosa. Atendemos a niños y niñas en situación de vulneración. En Pasacaballos hay 195 niños donde se hace un trabajo integral para que sean garantes de vínculo”, expresó Correa.

Sobre las relaciones que ayudaron a crear vínculos como los forjados por Lucía y su nueva familia, dijo que desde 2010 se crearon bajo el nombre de: Familias de acogida.

“En estos momentos tenemos 5, están compuestas por 7 niños en cada casa y una mamá. Hay en Los Corales, Laureles y Nuevo Bosque, todos reciben atención de una mamá y una tía de acogida”, precisó.

¿CÓMO ENCONTRARLO?


Si conoce a una persona que necesite de la ayuda profesional que brinda la fundación, puede conseguir información en la oficina en Los Almendros, manzana E lote 16. Y también llamar al número: 6670155. En Pasacaballos está el Centro Social de Aldeas Infantiles, en el sector Nuevo Porvenir.

Tomado de: eluniversal.com.co