Disciplina con amor y sin violencia
Crianza – 29. noviembre 2012

Disciplina con amor y sin violencia

La Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración sobre los Derechos del Niño el 20 de noviembre de 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño el 20 de noviembre de1989. Por ello, ayer se celebró el Día Universal de los niños y las niñas.

Para conmemorar esta fecha, la ONG Aldeas Infantiles S.O.S. realizó una jornada de reflexión sobre la situación de la niñez en Colombia, más específicamente sobre el castigo físico y sicológico del que son víctimas los pequeños en el país, ya que en el 2011 se presentaron 11.495 casos de violencia intrafamiliar en los que los niños, niñas y adolescentes fueron las víctimas.

El castigo físico es considerado como una de las principales formas de violencia contra la niñez. La Constitución de 1991 y los Derechos de los Niños ratificados en el Código de Infancia y Adolescencia, establecen que “los castigos no deben” ser la fórmula a seguir para generar educación, disciplina y valores en los menores de edad.

Diego Molano Aponte, director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, asegura que lo mejor para los niños y las niñas es poder estar al lado de su familia. Por ello, para educar “existen otras maneras, buenas pautas de crianza, con mucha disciplina pero con mucho amor que permiten formar de una mejor manera el carácter de los niños, y eso inicia desde la primera infancia”.

Por su parte, Ángela Rosales, directora nacional de Aldeas Infantiles afirmó que “no podemos seguir creyendo que educamos con golpes, palmadas o pellizcos a nuestros hijos. Debemos sacar de nuestra cultura la ideas de que los niños aprenden con golpes, o que hay edades en las que no entienden, sino con palmadas”.

Disciplina con amor y sin violencia

Para la directora es la familia el primer refugio de un niño y si allí no encuentra el amor y la comprensión que necesita, esto podría traer serios problemas para su desarrollo.

“Los adultos tenemos que entender que los niños son seres humanos, con capacidad de pensamiento, análisis y comprensión y por ello el diálogo funciona. La crianza y la formación de los niños y niñas determinan, en gran medida, el tipo de vida adulta que llevarán y su capacidad para convertirse o no en buenos padres y madres. Por ello, es importante que los padres de familia entiendan que existen otras maneras de corregir a sus hijos”, apuntó Rosales.

Para los especialistas, es claro que el castigo físico puede llevar a los niños a asumir actitudes que ponen en peligro su vida: motivar la huida de su casa, inducirlos al consumo de alcohol y drogas e incluso, convertirlos en víctimas de otros adultos.

 

Daño interior

El castigo físico no es el único método empleado por los padres a la hora de educar. Algunos de ellos optan por el castigo sicológico, el cual puede llegar a causar sensaciones negativas en los niños, e incluso puede tener consecuencias tan graves o peores que el castigo físico.

“Los términos humillantes no hacen que las personas reflexionen, al contrario, generan reacciones adversas. En los adolescentes, este tipo maltrato causa rebeldía, no les ayuda a comprender la situación, y les causa mucho dolor e indignación. Las palabras fuertes deben desaparecer, no se requiere de ellas para que un niño aprenda”, comentó la directora de Aldeas infantiles, quien además aseguró que crear espacios para reflexionar acerca del por qué se comete una falta es la mejor manera de corregir con disciplina y amor.

“La construcción de normas se convierte en una muy buena base para preguntar al niño, por qué ha cometido determinada falta si ya se había establecido una norma”, dijo.

Sin embargo, cuando se haya cometido una falta, aplicar sanciones contribuye  a la formación del pequeño, pero estas deben estar determinadas por su edad y su personalidad.

“Si la sanción es ve a tu cuarto, ésta no debe superar en minutos la edad del niño. Si se trata de un adolescente, se debe elegir una sanción compensatoria que genere una reflexión de su parte”, expresó Rosales que advirtió que la suspensión de actividades artísticas y deportivas como forma de castigo puede resultar contraproducente, ya que este tiempo podrían invertirlo en actividades menos formadoras.

Pero ha quedado demostrado que la mejor manera de ayudarles a las familias a desarrollar herramientas que les permitan educar a sus hijos sin violencia, es precisamente fortaleciendo esos lazos familiares, y desde el Estado, aplicando con fervor la protección integral de las familias, que quedó plasmada en el artículo 42 de la Constitución Colombiana.

Consecuencias

Cuando un adulto castiga física o psicológicamente a un niño está ejerciendo un acto violento contra él. La Organización Panamericana de la Salud define algunos de los efectos que pueden generar este tipo de actos:

Físicos

  • Lesiones abdominales o torácicas.
  • Lesiones oculares y cerebrales.
  • Lesiones del sistema nervioso central.
  • Fracturas y desgarros.
  • Discapacidad.
  • Psicológicos
  • Depresión y ansiedad.
  • Retraso en el desarrollo.
  • Abuso de alcohol y otras drogas.
  • Disminución de la capacidad cognoscitiva.
  • Conductas delictivas, violentas y riesgosas.
  • Trastornos de la alimentación y del sueño.
  • Sentimientos de culpa y vergüenza.

En el exterior

En América Latina el país más destacado en cuanto a políticas de Familia se refiere, es Brasil. A través de su política "Bolsa Familia" ha logrado disminuir en forma notable el maltrato infantil, la explotación laboral y la explotación sexual de las que son objeto niñas y niños.

De igual manera, este programa lanzado durante el primer período del Gobierno del ex presidente Lula Da Silva, se focalizó en las mujeres cabeza de familia, en las familias pobres y es toda una iniciativa de asistencia a la familia que comienza por una prestación económica a familias con hijos y a cambio, el Estado controla y asiste situaciones de no vulneración de derechos de niños, estado nutricional de los mismos, así como la asistencia a la escuela. También interviene con las familias para mejorar sus pautas de crianza.

Fuente: elmundo.com