El éxito global comienza en una Aldea Infantil SOS.
Historias de vida – 27. enero 2014

El éxito global comienza en una Aldea Infantil SOS.

Tres jóvenes que crecieron con Aldeas Infantiles SOS han comenzado su propia organización sin fines de lucro, dedicada a capacitar a los estudiantes y las comunidades para construir el desarrollo económico a través del movimiento cooperativo.

Kiflu, William y Ezra tienen mucho en común. No sólo haber crecido en Aldeas Infantiles SOS, sino también haber compartido experiencias de vida que los han inspirado a trabajar en pro de un cambio duradero y sostenible para el desarrollo de las comunidades en todo el mundo.

‘No queremos esperar para hacer las cosas que nos apasionan’

Su proyecto de vida comenzó cuando Kiflu y William, que estaban estudiando en los EE.UU., comenzaron a compartir ideas sobre el desarrollo sostenible con Ezra, quien en ese momento se vinculaba a nuestra Escuela Internacional de Awassa, en África. ‘Para nosotros lo importante era que no queríamos esperar hasta que estuviéramos en el mundo laboral para hacer las cosas que nos apasionan’  dice William.

Los tres creen firmemente que combinando un modelo cooperativo de trabajo y técnicas amigables con el medio ambiente, la gente puede lograr la prosperidad y el desarrollo económico en sus comunidades. Sus intenciones pronto avanzaron más allá de las ideas, iniciando con la ejecución de un proyecto de riego que tiene por objeto reducir la dependencia de las lluvias estacionales en Datu Wereda, Etiopía.

‘Los desafíos fueron muy grandes…’

‘Tuvimos que invertir en el proyecto largas jornadas de trabajo, ser persistentes, buscar ayuda y gestionar el apoyo. El desafío más grande de todos fue trabajar en un área en donde la pobreza está profundamente arraigada’, dice Ezra.                

El proyecto fue un éxito. El sistema de irrigación representa que la escasez de agua es menos frecuente. Hoy en día, la cooperativa sigue creciendo y creciendo, y los cultivos de temporada hacen que los agricultores locales reciban más dinero durante todo el año.

Una serie de réplicas del proyecto se llevaron a cabo y pronto había ido mucho más allá del alcance de una iniciativa estudiantil típica. William representó el proyecto en el Foro de Premio Nobel de la Paz y su éxito les dio para recibir un premio de financiación por parte de la prestigiosa Fundación Hawkinson en Minneapolis.

El éxito comienza con Aldeas Infantiles SOS

Para William, crecer con el amor, los cuidados y el cariño de una familia y una Mamá SOS le permitió perseguir esos sueños ambiciosos y de largo alcance. Ezra también dice que su éxito nació gracias al apoyo constante de su madre SOS: Simegnish; y cuando mira hacia atrás con el éxito que ha tenido el proyecto dice: ‘Creo que hay cuatro cosas importantes que nos mantienen unidos: saber muy bien lo que queremos lograr y a dónde queremos llegar, compartir valores que nos han enseñado en Aldeas Infantiles SOS, nuestra confianza mutua y nuestras mentes críticas.’

Hoy en día, el proyecto permanece en manos de una nueva generación de estudiantes, y Kiflu, William y Ezra pasan a la siguiente etapa en sus carreras. Sin lugar a dudas, estos jóvenes inspiradores seguirán para lograr un gran cambio cada uno a su manera y por su propio camino, sabiendo que el inicio de ese recorrido será siempre el mismo para los tres: Aldeas Infantiles SOS.