Familia y escuela Una sana relación que previene la separación familiar
FamiliaSOS – 1. agosto 2018

Familia y escuela Una sana relación que previene la separación familiar

Irrebatible es el hecho de que familia y escuela, fundamentales en el contexto del desarrollo humano, se constituyen como los primeros entornos de desarrollo individual y por lo tanto de gran impacto en la construcción de las dimensiones psicológicas y sociales de cada persona.  El trabajo de Aldeas Infantiles SOS está enfocado en el fortalecimiento de las capacidades de la familia como un entorno protector, y la consolidación de comunidades defensoras de la infancia, por lo que la relación con la escuela es un factor fundamental en nuestro trabajo con los niños, niñas y jóvenes, especialmente aquellos que han tenido que ser separados de su familia o viven en constante riesgo.

Familia participante de programas Aldeas Infantiles SOS Colombia

Según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el año pasado tuvieron que ser separados de su familia –y vinculados a servicios de protección del Estado– 24.259 niños y niñas; 11.776 de ellos por motivos de violencia sexual y 10.834 por maltrato; el resto, por diversos motivos como negligencia, trabajo infantil o desnutrición. De enero a mayo del 2018 ya se sumaban más de 10.900 casos. En Colombia, Bogotá es la ciudad donde más casos se presentaron en 2017 y a nivel departamental la lista la encabezan Valle del Cauca, seguido de Cundinamarca, Nariño y Antioquia. Así mismo un informe realizado por el grupo de organizaciones que conforman la alianza Niñez Ya (2018), dice que de cada 100 colombianos 56 no terminan la educación secundaria, situación que más visible en zonas afectadas por el conflicto armado, áreas rurales del país y comunidades más vulnerables de las ciudades.

La familia es el primer entorno donde se genera vínculo afectivo y se gestan las primeras etapas de desarrollo de un ser humano, con la que compartimos una fase vital para nuestra evolución, la infancia. Durante estos años aprendemos de nuestro entorno y adoptamos conductas que vemos en los seres más cercanos, por lo tanto, todo lo que pase en ese periodo dejará huella.

Como complemento de la familia, la escuela tiene también una importancia preponderante como fuente de educación y siendo esta, el lugar en el que más tiempo pasamos durante la infancia y la adolescencia, es lógico que ambas deban compartir lenguajes similares y siempre propender por tener un engranaje sincrónico. 

La ley 1098 de 2006 bajo la que se rige el Código de Infancia y Adolescencia es claro en su finalidad:

“(…) Garantizar a los niños, niñas y a los adolescentes su pleno y armonioso desarrollo para que crezca en el seno de la familia y de la comunidad, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión (…)” (p.1).

Como Organización de defensa del derecho de los niños a crecer en una familia, estamos convencidos de que la articulación constante entre estos dos contextos, genera resultados positivos en la construcción de entornos protectores para la infancia. La coherencia que se refleja tanto en la familia como en la comunidad educativa al trabajar en conjunto los principios de una crianza humanizada, basada en el amor, los acuerdos y el diálogo, previenen directamente las vulneraciones y la separación de los niños y niñas de sus familias. Bajo esta articulación, las familias encuentran en la escuela un soporte emocional y una guía para afrontar los retos del acompañamiento que requieren los niños, niñas y adolescentes durante su proceso de desarrollo.  Las herramientas que se brindan a las familias en nuestro trabajo de fortalecimiento para la protección integral de los niños, requieren ser complementadas con las prácticas cotidianas de la educación. 

Por lo tanto, la relación familia – escuela, que muchas veces pareciera debería surgir espontánea e intuitivamente, en la realidad puede estar interferida por ausencia de canales de comunicación efectivos que permitan un contacto permanente entre ellos.  Por esto es crucial para este proceso de integración entre el entorno educativo y familiar, activar mecanismos prácticos para que la familia se involucre en las actividades escolares, se generen sinergias entre los colegios y las familias para garantizar la protección infantil, y haya acciones intencionadas y conjuntas para garantizar el desarrollo de los niños y niñas, el cumplimiento de los derechos de la infancia y la creación de espacios de participación genuina de la infancia, en las decisiones que los involucran.

Adquirir plena conciencia sobre esta realidad ha llevado a organizaciones como Aldeas Infantiles SOS, entidades de carácter privado y gobiernos a implementar políticas integrales que incluyan el fortalecimiento de las relaciones sociales, educativas y familiares para la protección de niños y adolescentes. Así mismo las instituciones educativas están implementando acciones para involucrar de manera directa a la familia, como los proyectos participativos, actividades interactivas, intercambios de experiencias, redes de apoyo e inclusive padres docentes que comparten sus conocimientos. 

Dentro de los compromisos que firmaron los Ministros de Educación de América Latina y el Caribe, durante la Declaración y Recomendaciones de Cochabamba (2001) estuvo:

“Que siendo la educación un derecho y deber de cada persona, compartido por la sociedad, es necesario crear mecanismos adecuados y flexibles que aseguren una sostenida participación de múltiples actores y se incentiven prácticas intersectoriales en el campo de la educación. Los mecanismos de integración deben estar referidos a los distintos ámbitos del quehacer educativo, comenzando con la familia, el aula y la institución escolar y priorizando su vinculación con el desarrollo local” .


Conclusiones 


Estamos ante un momento desafiante para nuestra sociedad, en el que los conceptos de familia, escuela y comunidad están cambiando, a un ritmo diferente al que nos exigen los niños y niñas.  Este cambio nos compete a todos, y nos invita a abrir los ámbitos de trabajo más allá de los espacios tradicionales en donde actuamos como docentes o como padres. Como Organización queremos ser amalgama que permita una integración entre todos los entornos donde se desarrollan los niños y adolescentes, entendiendo sus necesidades, pero sobre todo, potenciando sus capacidades, escuchando sus propuestas y la de sus familias para que crezcan en un ambiente participativo y protegido de todo tipo de violencias. 

Nuestra responsabilidad con la atención a los niños y niñas que están en riesgo de perder el cuidado de su familia y de aquellos que hoy crecen separados de sus padres, es fortalecer las capacidades de los adultos para sean agentes de desarrollo y logren construir familias y comunidades protectoras, así como ofrecer a los niños y las niñas una gama de oportunidades para que desarrollen todas sus potencialidades. Solo es posible tener un entorno protector si entendemos que cada niña o niño necesita vivir una convergencia de parte de los adultos que le acompañan en su crecimiento. La responsabilidad de que cada niño y niña colombiano logre construir recuerdos de haber vivido una infancia feliz, es de una comunidad entera que valore el lugar de la infancia en la construcción de su identidad, su presente y su futuro.

Aldeas Infantiles SOS es una organización no gubernamental internacional y sin fines de lucro, cuya misión es: “Atender a niños y jóvenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad, impulsando su desarrollo y autonomía, mediante el acogimiento en entornos familiares protectores y el fortalecimiento de sus redes familiares, sociales y comunitarias”.

Trabajamos desde hace más de sesenta años en el mundo y cincuenta en Colombia asegurando que todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes crezcan en una familia rodeados de amor, respeto y seguridad.  Nuestros servicios se enfocan en prevenir que los niños y niñas pierdan el cuidado de sus familias, por ello estamos convencidos de que el acompañamiento a las familias vulnerables es muy importante para que estas desarrollen habilidades de crianza que les permitan proteger mejor a sus hijos.

Bibliografía
Suárez, J. y Urrego, L. (2014). Relación familia-escuela: una mirada desde las prácticas pedagógicas rurales en Anserma, Caldas. Revista Latinoamericana de Estudios de Familia, 6, 97-113. 
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2016). La educación al servicio de los pueblos y el planeta. Creación de futuros sostenibles para todos. Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002485/248526S.pdf. 
Unicef Unicef Fondo de las Naciones Unidas para la infancia Oficina de Area para Colombia y Venezuela (2002). La niñez colombiana en cifras. Recuperadohttps://www.unicef.org/colombia/pdf/cifras.pdf . 

Articulo publicado y tomado de: https://www.magisterio.com.co/articulo/familia-y-escuela-una-sana-relacion-que-previene-la-separacion-familiar

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