agosto 13 2021

Paula*, una cornista imparable

Hace un par de semanas, Paula* recibió su diploma de Maestra en música, un logro que consideraba difícil de alcanzar, pero que hoy es una realidad que la llena de orgullo, alegría y esperanza de cumplir más sueños.   

 

Los inicios de una artista

 

Su historia en Aldeas Infantiles SOS inició cuando llegó al Programa de Santander con apenas dos años de edad. Allí fue acogida por Yolanda Torres, quien desde ese momento se encargó de su cuidado y le brindó todo el amor y apoyo para convertirse en lo que es hoy: una artista profesional de la música.

 

Paula* recuerda con cariño sus primeros años el Programa, especialmente, cuando se graduó de preescolar, “fue un momento muy especial porque me hicieron una gran celebración y estaba acompañada de mi mamá SOS y los hermanos de casa”, comenta.

 

Desde los cinco años, manifestó su interés en la música, lo que llamó la atención de su referente de cuidado quien la impulsó y encontró la manera de inscribirla en una escuela de música y así inició su formación artística con los instrumentos de viento. Empezó tocando la trompeta, luego se presentó la oportunidad de participar en un concurso en Paipa que la llevó a iniciar en el corno, instrumento que le gustó y con el que finalmente decidió continuar sus estudios.

 

El corno, una oportunidad para abrir los horizontes

 

La Fundación Hope, que compra instrumentos y los dona a bandas y organizaciones, conoció la historia de Paula* y le dio el corno que tiene actualmente, con el compromiso de que realizara sus estudios superiores. Ella aprovechó esta oportunidad y con determinación y dedicación culminó su carrera para ganarse este anhelado instrumento, que, como ella reconoce, no es fácil de conseguir.

 

En la universidad, el profesor Gabriel Betancourt, a quien considera el mejor cornista de Colombia, se convirtió en su gran inspiración. Ya para el 2019, Paula* había avanzado en sus estudios y se presentó a una convocatoria para participar en un festival de música en Brasil para el que fue elegida.  Fueron dos semanas en las que tuvo la oportunidad de conocer a varios músicos de diferentes países, una gran experiencia para ella que le permitió abrir sus horizontes.  

 

Durante su trayectoria de vida, recuerda con gratitud a varias personas que la han impulsado a alcanzar sus sueños:  Rubén el director de la banda que siempre confió en ella y la motivó a seguir practicando; Yolanda su mamá SOS, quien ahora la acompaña desde el cielo, y que siempre estuvo de primeras en sus conciertos y la llevaba a los ensayos; y Elizabeth*, una hermana de casa que también se inclinó por la música, toca la flauta traversa, y siempre la ha apoyado en su camino.

 

"Más allá de las cosas materiales agradezco el cuidado diario, me dieron la guía para formarme como persona, los valores y todas las herramientas que hoy me hacen una persona autónoma y que alcanza todo lo que se propone".

Paula* resalta el apoyo y acompañamiento que recibió en Aldeas Infantiles SOS, el cariño de Yolanda, su mamá SOS, de muchos niños y niñas que conoció en la aldea, y todas las oportunidades que le brindaron para salir adelante y cumplir su proyecto de vida.

 

Una vida con vocación

 

Ahora Paula* tiene 24 años y se acaba de graduar de la Universidad Autónoma de Bucaramanga como cornista, ella soñaba con ese gran día: la ceremonia de cierre de su carrera académica. Se imaginaba con un hermoso vestido, el auditorio lleno, muchos aplausos y vitoreos, acompañada de sus seres queridos y el ramo de flores que veía que entregaban a los graduados.

 

Por la pandemia el escenario fue diferente: tuvo que presentarse frente a la cámara de su computador, no hubo flores ni muchos aplausos, faltaron los abrazos de los profesores y sus compañeros, y faltó también su amada Yolanda, quién la impulsó desde el principio. A pesar de todo sus sueños no se detienen, ella sigue siendo parte de la orquesta de la universidad, está estudiando inglés y espera pronto aplicar a alguna maestría en Bogotá, Medellín o, si es posible, en el exterior, Estados Unidos o Alemania están entre sus opciones.

 

Ella quiere viajar por todo el mundo con su música, realizar muchos conciertos y conocer a personas de diferentes países, pero tiene claro que quiere volver a Colombia, a su querido departamento Santander, para crear una escuela de música y ayudar a más jóvenes a alcanzar sus sueños.  

 

*Los nombres de los participantes han sido modificados para proteger su identidad.