septiembre 10 2026

¿Cómo proteger a la niñez frente a los riesgos en situaciones de emergencia?

El pasado 10 de agosto, el país sufrió un sismo de magnitud 7,4 que tuvo como epicentro San José del Palmar, Chocó, se registran más de 300 fallecidos, 4.505 heridos y más de 460 mil personas se vieron afectadas en 16 departamentos, donde muchas niñas, niños y sus familias perdieron a sus seres queridos, quedaron sin vivienda, sin su sustento y sin espacios de cuidado como escuelas y hospitales.   

Conoce en este artículo los principales riesgos a los que están expuestos los niños y las niñas en situaciones de emergencia, y cómo podemos proteger sus derechos.

Encuentra aquí:

  • ¿Cuáles son los principales riesgos a los que están expuestas las niñas y niños en situación de emergencia?
  • ¿Cuál es la ruta de atención que se debe seguir en caso de que se vulneren los derechos de la niñez en situación de emergencia?
  • ¿Qué recomienda Aldeas Infantiles SOS para fortalecer la protección de niñas y niños durante la emergencia y la recuperación?

¿Cuáles son los principales riesgos a los que están expuestas las niñas y niños en situación de emergencia?

En contextos de emergencia las niñas, niños y adolescentes son los más vulnerables y uno de los grupos poblacionales que requiere mayor protección. Un terremoto, como el que se vivió el 10 de agosto en Colombia, no solo genera riesgos físicos inmediatos, también puede romper los entornos familiares, comunitarios, educativos e institucionales que normalmente los protegen.

En la mayoría de los casos las niñas y niños pierden a las personas y los lugares que representaban cuidado y seguridad, además deben seguir adelante y superar las secuelas físicas, mentales y emocionales que conlleva vivir este tipo de situaciones a edades tempranas, esta recuperación puede tardar meses y hasta años.

A continuación, enunciamos los principales riesgos a los que están expuestos las niñas, niños y adolescentes en situaciones de emergencia:

Separación familiar
  • Uno de los principales riesgos es la separación familiar. La destrucción de viviendas, el desplazamiento, las hospitalizaciones y los traslados pueden hacer que niños y niñas se separen temporalmente de sus cuidadores o pierdan contacto con sus familias. Además, la afectación de instituciones como el ICBF y las comisarías de familia puede dificultar la identificación y atención oportuna de estos casos. (Global Protection Clúster, 2026)
Salud mental
  • Existe un impacto importante sobre su salud mental y bienestar emocional. Pueden presentarse estrés agudo, ansiedad, angustia, miedo y duelo, relacionados con las pérdidas humanas y materiales, las réplicas y la incertidumbre. Esta situación puede ser especialmente difícil para niños, niñas y familias que todavía tienen seres queridos desaparecidos.
  • El apoyo psicosocial no puede limitarse a los primeros días de la emergencia. A un mes del terremoto persisten necesidades de acompañamiento psicosocial, especialmente para las familias de personas desaparecidas. El propio análisis de protección identifica los servicios de salud mental y apoyo psicosocial como una prioridad de la respuesta. (Global Protection Clúster, 2026)
  • Además, se debe tener en cuenta que no todos los niños y las niñas reaccionan de la misma manera. Por eso debemos escuchar sus necesidades, observar cambios en su comportamiento y asegurar atención especializada cuando sea necesaria.
  • Según la “Guía metodológica para el acompañamiento emocional a niños, niñas y adolescentes ante la situación de emergencia por sismo” de Aldeas Infantiles SOS, se recomienda validar sus emociones, brindar información clara y apropiada para su edad, respetar los diferentes ritmos y formas de participación, así como mantener un ambiente seguro y protector.
Violencias, abusos y explotación
  • También aumentan los riesgos de violencias, abusos y explotación para niños, niñas y adolescentes que han perdido el cuidado de su familia. En alojamientos colectivos o improvisados, condiciones como el hacinamiento, la falta de privacidad, la iluminación insuficiente y las limitadas medidas de seguridad pueden incrementar los riesgos de violencia sexual, acoso, abuso y explotación, particularmente para niñas y adolescentes.
Trata de personas
  • La trata de personas debe ser una preocupación especial durante la emergencia. Las crisis pueden agravar dinámicas de trata preexistentes y generar nuevas formas de explotación. (Global Protection Cluster, 2026)
  • Los delincuentes pueden aprovechar las condiciones de vulnerabilidad generadas por la emergencia. La dificultad de las familias para satisfacer sus necesidades básicas, la pérdida de medios de vida, el desplazamiento, la ruptura de redes familiares y comunitarias, el debilitamiento de los sistemas de protección y la adopción de mecanismos negativos de supervivencia pueden aumentar la exposición a la trata.
  • Por eso, los alojamientos temporales y los procesos de reubicación requieren especial vigilancia. Es necesario reforzar las rutas de prevención, identificación y respuesta frente a violencias, explotación y trata, priorizando a niños, niñas y adolescentes y otros grupos con necesidades específicas de protección. (OIM, 2026)
Conflicto armado y reclutamiento
  • En algunos territorios la emergencia se suma a otras situaciones de crisis como es el conflicto armado. En zonas del Pacífico, las comunidades ya enfrentaban desplazamiento, confinamiento y restricciones a la movilidad. La emergencia puede profundizar estas vulnerabilidades y dificultar que las personas accedan a lugares seguros y atención humanitaria.
  • Esto también incrementa el riesgo de reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes por grupos armados. Cuando se debilitan la familia, la escuela, la comunidad y las instituciones de protección, aumenta su exposición a estos riesgos, especialmente en territorios con presencia de actores armados.
Educación
  • La interrupción de la educación es también un riesgo de protección. En Quibdó, por ejemplo, 13 de las 20 edificaciones afectadas son colegios, por lo que se requieren espacios temporales de aprendizaje. La escuela no es solamente un espacio educativo: representa estabilidad, rutina y un entorno protector para niños, niñas y adolescentes.
  • En otras regiones del país se ha optado por volver a la educación virtual mientras se recupera la planta física, sin embargo, esto representa una carga para las familias que deben encontrar un lugar dónde vivir y además garantizar el espacio y las herramientas para que los niños y niñas puedan continuar con sus estudios desde casa.
  • Uno de los mayores riesgos es que las escuelas están cerradas y los niños y niñas están en casa mientras los adultos están atendiendo temas de supervivencia, lo que genera riesgos de protección. Igualmente, muchas familias están siendo acogidas por vecinos o amigos, generando Igualmente riesgos.
Servicios básicos
  • Existen además barreras importantes para acceder a servicios esenciales y de protección. Persisten restricciones de acceso terrestre y dificultades de comunicación en zonas rurales y de difícil acceso. Estas condiciones afectan especialmente a comunidades indígenas, afrodescendientes y rurales y pueden retrasar la llegada de la atención humanitaria. (Global Protection Clúster, 2026)
  • Las necesidades básicas y la protección están directamente relacionadas. La falta de vivienda adecuada, agua segura, servicios de salud y medios de subsistencia puede profundizar las vulnerabilidades de las familias y aumentar los riesgos para los niños y las niñas.

“La emergencia no termina cuando dejan de sentirse las réplicas. Para los niños y niñas, sus consecuencias pueden continuar durante meses e incluso más tiempo. Por eso, además de garantizar alojamiento, alimentación, agua y salud, tenemos que protegerlos frente a la separación familiar, la violencia, la explotación, la trata y el reclutamiento, y ayudarles a recuperar sus vínculos familiares, sus entornos protectores, sus rutinas y su proyecto de vida”. Cristina Urdaneta, coordinadora nacional de incidencia en Aldeas Infantiles SOS.

¿Cuál es la ruta de atención que se debe seguir en caso de que se vulneren los derechos de la niñez en situación de emergencia?

Ante la identificación de una niña, niño o adolescente que se encuentre solo, separado de su familia o en una situación que pueda representar una amenaza o vulneración de sus derechos, se debe realizar un reporte inmediato a través de los canales institucionales de protección. El principal mecanismo es la Línea 141, disponible las 24 horas y con cobertura nacional, a la cual pueden acudir familias, organismos de socorro, rescatistas y ciudadanía en general. También es posible recurrir a los centros zonales del ICBF, Policía de Infancia y Adolescencia, Fiscalía, Defensorías de Familia o Comisarías de Familia.

Mientras se activa la respuesta institucional, se debe garantizar que la niña o niño permanezca en condiciones seguras y bajo supervisión de una persona adulta, evitando entregarlo a personas desconocidas, incluso cuando estas se ofrezcan a brindar ayuda. Asimismo, el ICBF recomienda no divulgar fotografías, nombres u otros datos personales en redes sociales, dado que esta exposición puede generar nuevos riesgos para su integridad y protección.

Cuando se trata de niñas o niños no acompañados o separados, las autoridades deben avanzar en su identificación y en la localización de sus padres, cuidadores o red familiar. Para ello, el ICBF cuenta con mecanismos de consulta con la Registraduría y puede activar la Alerta Rosa, articulando la respuesta con el sector salud, Policía Nacional, Fiscalía y otras entidades competentes.

¿Qué recomienda Aldeas Infantiles SOS para fortalecer la protección de niñas y niños durante la emergencia y la recuperación?

La reconstrucción luego de la emergencia debe tener un enfoque de niñez. No se trata solamente de reconstruir viviendas, colegios o infraestructura. También tenemos que reconstruir entornos protectores, recuperar las redes familiares y comunitarias, garantizar la continuidad educativa y asegurar servicios de salud mental y protección.

Desde Aldeas Infantiles SOS se recomienda fortalecer la protección integral de la niñez durante todas las fases de la emergencia: en la respuesta inmediata, la recuperación y la mitigación; incorporando de manera transversal sus derechos y necesidades en las decisiones relacionadas con alojamiento, salud, educación, atención humanitaria, reubicación y reconstrucción. La respuesta no debe limitarse a las consecuencias inmediatas del desastre, sino anticipar y prevenir riesgos que pueden intensificarse posteriormente.

Es prioritario prevenir las separaciones familiares y actuar rápidamente cuando estas ocurran, fortaleciendo las capacidades de las familias para continuar ejerciendo el cuidado. La pérdida de vivienda, ingresos o medios de subsistencia como consecuencia del terremoto no debería traducirse en la separación de niñas y niños de sus familias. Cuando exista separación, deben establecerse mecanismos ágiles de identificación, búsqueda familiar y reunificación segura.

También se recomienda reforzar la prevención y respuesta frente a violencias, abusos, explotación, trata y reclutamiento, especialmente en alojamientos temporales, procesos de reubicación y territorios donde la emergencia se superpone a otras problemáticas como la pobreza y el conflicto armado. Los espacios de alojamiento deben contar con condiciones adecuadas de seguridad, iluminación y privacidad, así como mecanismos accesibles para identificar y atender situaciones de riesgo.

De igual manera, es fundamental garantizar atención sostenida en salud mental y apoyo psicosocial, establecer espacios seguros para niñas, niños y adolescentes y restablecer la educación lo antes posible. La escuela debe reconocerse no solo como un espacio de aprendizaje, sino también como un entorno protector que permite recuperar rutinas, vínculos sociales y detectar tempranamente posibles vulneraciones.

Finalmente, se recomienda fortalecer las redes familiares y comunitarias de protección, garantizar que la atención llegue a zonas rurales, indígenas, afrodescendientes y de difícil acceso, facilitar la recuperación de documentos de identidad y asegurar la participación de niñas, niños y adolescentes en las decisiones que los afectan. La recuperación no debería medirse únicamente por la reconstrucción de infraestructura, sino también por la capacidad de las familias para recuperar sus condiciones de cuidado, el retorno de niñas y niños a la escuela, el acceso a apoyo psicosocial y su protección sostenida frente a diferentes tipos de violencias.

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