Todas las personas atraviesan momentos difíciles de la vida, contar con alguien que sea apoyo, escucha, compañía y seguridad es fundamental y puede marcar una diferencia. Para las niñas y niños, estos vínculos son aún más importantes: crecer con personas disponibles para cuidar, proteger y responder a sus necesidades emocionales contribuye al bienestar y al desarrollo integral.
En Colombia, diferentes cifras y estudios han evidenciado la magnitud de los desafíos relacionados con la salud mental de niñas, niños y adolescentes. Por eso, hablar de su bienestar emocional implica mirar más allá de los síntomas o los diagnósticos y preguntarnos también por los entornos en los que crecen.
Las niñas, niños y adolescentes que cuentan con relaciones familiares estables, vínculos afectivos seguros y cuidadores sensibles tienen mayores posibilidades de desarrollar herramientas para reconocer y regular sus emociones, afrontar las dificultades y construir relaciones saludables.
Por el contrario, experiencias como la violencia, la separación familiar, el abandono o la ausencia de redes de apoyo pueden generar impactos profundos en su bienestar emocional.
Entre las situaciones de salud mental que pueden presentarse se encuentran los trastornos de ansiedad y depresión, los trastornos de conducta y emocionales, el estrés postraumático, la conducta suicida, el consumo de sustancias psicoactivas y los trastornos de adaptación, entre otras.
Contar con relaciones protectoras, acompañamiento oportuno y acceso a servicios de apoyo puede contribuir a afrontar estas situaciones y favorecer su recuperación y desarrollo. Por eso, fortalecer a las familias y sus capacidades de cuidado es también una forma de proteger la salud mental de la niñez.
La salud mental trasciende lo individual
El bienestar emocional no depende únicamente de cada persona. Está profundamente relacionado con los vínculos, el entorno y las condiciones en las que crecemos.
La familia, la comunidad, la escuela y las instituciones tienen un papel fundamental en la construcción de entornos protectores. Cuando una niña, un niño o un adolescente sabe que puede acudir a una persona adulta de confianza, expresar lo que siente sin miedo y recibir acompañamiento cuando lo necesita, encuentra una red que puede ayudarle a afrontar los momentos difíciles.
Fortalecer a las familias es cuidar la salud mental
Cuando las familias cuentan con herramientas, redes de apoyo y acompañamiento para afrontar los desafíos de la crianza, aumentan sus posibilidades de ofrecer entornos seguros y protectores para niñas, niños y adolescentes.
La prevención de la pérdida del cuidado parental también hace parte de esta conversación. Acompañar a las familias antes de que las dificultades se conviertan en situaciones de mayor riesgo permite fortalecer sus capacidades y favorecer que niñas y niños puedan permanecer junto a sus familias siempre que esto sea posible y seguro.
Escuchar a los niños y niñas cuando algo les preocupa, validar lo que sienten y ofrecer espacios seguros para expresarse permite reconocer sus necesidades y brindar apoyo de manera oportuna.
Cuidar la salud mental también significa enseñar que pedir ayuda está bien y que ninguna persona debería sentirse obligada a atravesar sola aquello que le genera tristeza, miedo, angustia o preocupación.
Quien cuida también necesita ser cuidado
Hablar de salud mental de la niñez también implica mirar a quienes tienen la responsabilidad cotidiana de cuidar.
Madres, padres y otros cuidadores pueden enfrentar dificultades económicas, sobrecarga, violencia, aislamiento o falta de redes de apoyo que afectan su bienestar emocional y sus capacidades para afrontar los desafíos de la crianza.
Por eso, construir entornos protectores para la niñez requiere también acompañar a quienes cuidan. Cuidar a las personas cuidadoras es una forma de proteger a niñas, niños y adolescentes.
Desde esta perspectiva, la salud mental es una responsabilidad colectiva.
Del diálogo a la acción: Cuidar en familia, la salud mental de la niñez
Reconocer la relación entre cuidado familiar y salud mental implica generar espacios para escuchar la evidencia, compartir experiencias y construir respuestas desde los territorios.
Con este propósito, el 8 de octubre se realizó en Ipiales, Nariño, el foro “Cuidar en familia: la salud mental de la niñez”, un espacio de diálogo técnico, institucional y comunitario que buscó posicionar el cuidado en familia como un factor protector fundamental para la salud mental de niñas, niños y adolescentes.
El encuentro también permitió impulsar compromisos territoriales para la implementación de la Política Pública Nacional de Apoyo y Fortalecimiento a las Familias en Nariño, así como fortalecer la articulación entre diferentes actores del territorio, entre ellos el Sistema Nacional de Bienestar Familiar (SNBF), el sector salud, la academia, las autoridades territoriales y las familias cuidadoras.
¿Qué dejó el foro?
Poner el cuidado en familia en el centro de la conversación.
Durante el encuentro se visibilizó evidencia científica y territorial sobre la relación entre los vínculos familiares seguros y la salud mental de niñas, niños y adolescentes, destacando la importancia del cuidado en familia como una estrategia preventiva y de protección.
Fortalecer la articulación territorial
Representantes de la academia, el ICBF, Aldeas Infantiles SOS, familias cuidadoras y autoridades territoriales intercambiaron perspectivas sobre la Política Pública Nacional de Apoyo y Fortalecimiento a las Familias, el Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos (PARD) y la atención en salud mental de niñas, niños y adolescentes en cuidado alternativo.
Prevenir la separación familiar
Uno de los principales mensajes del encuentro fue la necesidad de fortalecer las capacidades de las familias y sus redes de apoyo para prevenir situaciones que puedan poner en riesgo el cuidado familiar y generar procesos de separación.
Reconocer el papel de quienes cuidan
La conversación también permitió poner sobre la mesa la importancia de acompañar a madres, padres y otros cuidadores, entendiendo que su bienestar emocional y las condiciones en las que realizan sus labores de cuidado tienen una relación directa con los entornos que pueden ofrecer a niñas, niños y adolescentes.
Convertir la conversación en compromisos
El foro impulsó compromisos territoriales para la implementación de la Política Pública Nacional de Apoyo y Fortalecimiento a las Familias en Nariño y llamó a fortalecer la mesa de salud mental del municipio.
Cuidar también es una forma de prevenir
Hablar de salud mental en la niñez es hablar de mucho más que de trastornos o diagnósticos. Es hablar de las condiciones que permiten que una niña, un niño o un adolescente pueda crecer sintiéndose seguro, escuchado, valorado y acompañado.
Por eso, fortalecer a las familias, acompañar a quienes cuidan y construir comunidades protectoras no son acciones separadas de la salud mental: son parte de ella.
La salud mental se construye en los vínculos cotidianos, en las palabras que validan lo que sentimos, en la posibilidad de pedir ayuda y en la certeza de saber que no tenemos que enfrentar solos los momentos difíciles.
Porque cuando una niña, un niño o un adolescente cuenta con una familia que acompaña, una persona que escucha y una comunidad que sostiene, también encuentra mayores oportunidades para crecer y desarrollar todo su potencial.
Cuidar en familia también es cuidar la salud mental.
¿Te perdiste el foro?
Puedes ver la transmisión completa de “Cuidar en familia: la salud mental de la niñez” aquí: Ver el foro completo en YouTube