Pobreza infantil en Colombia: cifras de 2023 a 2025 
octubre 16 2026

Pobreza infantil en Colombia: cifras de 2023 a 2025 

Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza I 17 de octubre 

En Colombia, hay niñas y niños que no pueden asistir al colegio, acceder a servicios de salud, alimentarse adecuadamente o disfrutar de espacios para jugar, hacer deporte y desarrollar sus talentos. Algunos viven en viviendas que no reúnen condiciones dignas y crecen sin el acompañamiento y la protección necesarios para su desarrollo. En muchos casos, estas privaciones ocurren al mismo tiempo y afectan distintas dimensiones de sus vidas. 

En el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza, es fundamental poner en el centro a la niñez y reconocer que superar esta realidad requiere acciones que respondan a las múltiples desigualdades que afectan sus vidas. 

¿Qué es la pobreza en la niñez? 

El Departamento Nacional de Planeación (DNP) presentó la primera medición de la pobreza en niñas, niños y adolescentes de Colombia para los años 2023, 2024 y 2025. Este ejercicio permitió comprender cómo las privaciones que experimenta la niñez en diferentes ámbitos pueden limitar el ejercicio de sus derechos y sus oportunidades de desarrollo. 

Para construir esta medición, un comité de expertas y expertos, integrado por Aldeas Infantiles SOS, organizaciones internacionales, representantes de la academia, la sociedad civil y el Estado, definió la pobreza en la niñez como un conjunto de privaciones o carencias básicas que impiden el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes. 

La medición contempla cinco dimensiones: educación; información y comunicación; salud y nutrición; vivienda, y protección. Desde este enfoque, la pobreza se identifica cuando confluyen privaciones en más de una dimensión de la vida de una niña, un niño o un adolescente. 

Esto significa que no basta con observar una sola condición para comprender su realidad. Es necesario identificar cómo se relacionan las diferentes barreras que enfrenta y de qué manera afectan el ejercicio de sus derechos. 

 

Por ejemplo: 

  • Una niña de 11 años que vive en Chocó no estudia, no participa en actividades culturales o deportivas, no recibe atención integral en salud y en su vivienda hay hacinamiento, se encuentra en pobreza, porque en su vida y en un mismo momento confluyen estas privaciones. 

  • Un niño de la primera infancia en La Guajira que no accede a educación inicial, no está vacunado, en su hogar no hay suficientes alimentos, no tienen agua potable y viven en un entorno con riesgos naturales, se encuentra en pobreza. 

  • Una niña adolescente en el Vichada que sí va al colegio, pero no tiene computador ni acceso a internet, su vivienda tiene materiales inseguros, no cuenta con el cuidado de un padre, madre o cuidador, y además se dedica a los oficios de su propio hogar más de 14 horas a la semana (trabajo infantil), se encuentra en pobreza. 

Estos ejemplos muestran que la pobreza en la niñez tiene múltiples manifestaciones y que las respuestas deben considerar las condiciones particulares de cada niña, niño, adolescente y su familia.   

¿Cuántas niñas, niños y adolescentes viven en pobreza en Colombia? 

La medición arrojó que hasta el 2025 en Colombia había 3,5 millones de niñas, niños y adolescentes en pobreza, de los 14,2 millones que viven en el país. Es decir, 1 de cada 4 niños y niñas se encuentra en pobreza. 

Sin embargo, los resultados también muestran avances. Entre 2023 y 2025, la pobreza en la niñez pasó del 29,1 % al 24,7 %, una reducción de 4,4 puntos porcentuales. Durante este periodo, alrededor de 685.000 niñas, niños y adolescentes dejaron de estar en esta situación, de acuerdo con las cifras reportadas por el DNP. 

A pesar de esta disminución, las desigualdades territoriales siguen siendo profundas. En las zonas rurales, la incidencia de la pobreza en la niñez alcanza el 45,8 %, mientras que en las zonas urbanas es del 16,1 %. Esta diferencia evidencia que el lugar donde se nace y crece puede determinar el acceso a oportunidades, servicios esenciales y condiciones adecuadas para el desarrollo. 

La medición también señala una incidencia relativamente similar entre niños y adolescentes hombres, y niñas y adolescentes mujeres. Esto no elimina la importancia de analizar las desigualdades específicas que pueden enfrentar por razones de género, edad, discapacidad, pertenencia étnica o territorio. 

Educación 

Según los resultados de la medición, el 39,3 % de las niñas, niños y adolescentes no participa en actividades artísticas, recreativas o deportivas; el 9,1 % no asiste al colegio y el 23,7 % se encuentra en situación de rezago escolar. 

Estas cifras muestran que las barreras educativas no se limitan al acceso a las aulas. También es necesario garantizar experiencias de aprendizaje y espacios seguros para el juego, la recreación, la cultura y el deporte, fundamentales para el desarrollo integral de la niñez. 

Información y comunicación  

El acceso a la información y la comunicación es cada vez más importante para aprender, relacionarse y participar en la sociedad. Sin embargo, no todas las niñas, niños y adolescentes cuentan con las mismas oportunidades para acceder a herramientas tecnológicas. 

La medición encontró que el 33,1 % no tiene acceso a dispositivos tecnológicos como computadores, portátiles, tabletas o celulares, mientras que el 16,7 % no cuenta con acceso a internet. 

Estas barreras pueden limitar las oportunidades educativas, el acceso a información y la participación en entornos digitales. Cerrar la brecha tecnológica implica avanzar hacia condiciones más equitativas para que la niñez pueda aprender, desarrollar habilidades y aprovechar las herramientas disponibles de manera segura. 

Salud y nutrición 

De acuerdo con la medición, el 46,7 % enfrenta privaciones relacionadas con una alimentación insuficiente o inadecuada, mientras que el 38,1 % no cuenta con atención integral en salud. 

Estas condiciones pueden afectar su desarrollo, aprendizaje y calidad de vida. Por ello, garantizar el derecho a la salud requiere, políticas públicas, servicios accesibles y oportunos, así como entornos familiares y comunitarios que favorezcan la alimentación adecuada, la prevención de enfermedades y el cuidado integral desde la primera infancia. 

Vivienda 

Según los resultados de la medición, el 30,2 % de las niñas, niños y adolescentes presenta privaciones relacionadas con condiciones de la vivienda, como dificultades de acceso al agua, manejo inadecuado de excretas y basuras, o el uso de fuentes no apropiadas para cocinar. 

Además, el 16 % vive en condiciones de hacinamiento, con espacios insuficientes para las personas que habitan en el hogar.  

A estas dificultades se suma que el 10,3 % vive en entornos expuestos a riesgos naturales, como inundaciones, desbordamientos, crecientes, avalanchas, derrumbes, deslizamientos o hundimientos del terreno. 

Garantizar una vivienda digna implica reconocer que las condiciones físicas del hogar y su entorno inciden directamente en la seguridad, el bienestar y las oportunidades de desarrollo de niñas, niños y adolescentes. 

Protección 

Crecer con personas adultas que acompañen, escuchen, orienten y protejan es esencial para el bienestar de niñas, niños y adolescentes. Los vínculos de cuidado contribuyen a su desarrollo emocional, fortalecen su sentido de seguridad y les permiten contar con apoyo frente a las dificultades. 

La medición encontró que el 39,7 % de las niñas, niños y adolescentes presenta privaciones relacionadas con el cuidado de un padre, una madre o una persona cuidadora. Es importante fortalecer las redes de cuidado y acompañamiento, tanto en las familias como en las comunidades y las instituciones. 

También se identificó que el 11,8 % vive en hogares donde algún integrante ha sido víctima de hechos violentos, como robos, atracos, homicidios, secuestros, lesiones personales, violencia sexual, extorsiones o desalojos. 

La protección requiere acciones articuladas para prevenir las violencias, fortalecer los entornos protectores y garantizar que niñas, niños y adolescentes puedan crecer en ambientes seguros, con relaciones de cuidado y respeto por sus derechos. 

Erradicar la pobreza en la niñez  

La pobreza en la niñez está relacionada con las desigualdades sociales, económicas y territoriales que se han consolidado durante décadas en Colombia. 

Sus efectos no se presentan de manera aislada: la falta de acceso a servicios de salud puede coincidir con dificultades educativas, viviendas inadecuadas y redes de cuidado insuficientes, profundizando las barreras que enfrentan niñas, niños y adolescentes. 

Por eso, reducir la pobreza infantil implica fortalecer las políticas públicas, ampliar el acceso a servicios esenciales, mejorar las condiciones de vida de las familias y promover entornos protectores en los que la niñez pueda crecer con dignidad. 

Desde Aldeas Infantiles SOS reconocemos que el cuidado familiar y comunitario es fundamental para el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes. Fortalecer a las familias, acompañarlas en los desafíos de la crianza y promover comunidades protectoras contribuye a prevenir las situaciones que pueden poner en riesgo el bienestar de la niñez y a generar mejores oportunidades para su futuro. 

La reducción de la pobreza registrada entre 2023 y 2025 demuestra que es posible avanzar. Sin embargo, mientras millones de niñas, niños y adolescentes continúen enfrentando privaciones que limitan sus derechos, el desafío seguirá vigente. 

Consulta aquí el informe "Pobreza en las niñas, niños y adolescentes de Colombia. Primera medición 2023-2025". 

 

Erradicar la pobreza en la niñez significa garantizar que cada niña, niño y adolescente tenga oportunidades reales para aprender, alimentarse, recibir cuidado, vivir en un entorno seguro y desarrollar plenamente sus capacidades. Porque crecer con derechos, protección y oportunidades no debería depender del lugar donde se nace ni de las condiciones económicas de una familia: debe ser una garantía para toda la niñez