febrero 27 2026
Prevención Fortalecimiento familiar y comunitario
Nuestro propósito
Contribuir a la garantía de los derechos de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus familias,
fortaleciendo el tejido social de las comunidades a través de la corresponsabilidad y el
trabajo conjunto que potencie las capacidades de las familias y asegure la sostenibilidad de los procesos de cuidado y protección.
Nuestro propósito es reconocer los contextos en toda su complejidad y diseñar acciones de
acompañamiento de manera participativa, que sean pertinentes y coherentes con las necesidades reales y sentidas de las familias, priorizando los territorios y promoviendo relaciones de trabajo colaborativas.
En este marco, Aldeas Infantiles SOS se posiciona no como un actor externo, sino como un aliado comprometido con el cuidado, la protección y la salvaguarda de las niñeces,adolescencias, juventudes y sus familias.
Nuestra visión a 2030
• Consolidar un modelo integral de fortalecimiento familiar y comunitario con una metodología que asegure impacto, sostenibilidad y que deje capacidad instalada en los territorios, buscando fortalecer a las familias en riesgo para prevenir la separación familiar y acompañarlas a ser entornos protectores. A la vez, afianzar las capacidades de lideresas y líderes locales que posicionen en la comunidad el enfoque de protección hacia las niñeces y familias, asumiendo un rol central en la garantía de sus derechos y en la promoción de entornos de cuidado seguros y dignos para ellos y ellas.
• Ampliar la cobertura y extender nuestra presencia a los territorios con mayores necesidades, al diseñar y prestar servicios desde la territorialidad con pertinencia, accesibilidad y respeto por el control comunitario del territorio. Las acciones se adaptan a las situaciones de nuestro grupo meta, así como a las condiciones geográficas, ambientales y socioeconómicas locales.
• Garantizar la sostenibilidad del modelo a través de un esquema de financiación híbrida —proyectos financiados por terceros y recursos propios— que asegure coherencia técnica, permanencia y continuidad en los territorios, fortaleciendo la capacidad instalada en las comunidades.
• Posicionarnos ante la comunidad (incluyendo sector público, privado y sociedad civil) como referentes en fortalecimiento familiar, visibilizando el impacto sostenido y sistémico de nuestros procesos, aun cuando los resultados no sean inmediatos o fácilmente medibles.
Meta 2030
• Pasar de 7 Centros de Desarrollo Familiar fijos, financiados con recursos propios, a un número creciente de servicios de fortalecimiento familiar y comunitario con financiación híbrida en los lugares del país donde sea más pertinente.
Cómo lo haremos
• Fortalecimiento comunitario para el fortalecimiento familiar: promovemos el cuidado en familia mediante la co-construcción con la comunidad, a través de sistemas locales de apoyo social que son sólidos o sostenibles, articulando actores comunitarios, institucionales y organizaciones no gubernamentales para prevenir la separación familiar y fortalecer las capacidades, iniciativas y servicios que promuevan la cohesión y el bienestar de las familias, las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
• Fortalecimiento Familiar Directo: fortalecemos las familias de la comunidad para el desarrollo de capacidades para el cuidado, la crianza y el ejercicio pleno de sus derechos, para permitirles ampliar sus oportunidades de desarrollo y acceder a servicios, y contribuir así a la protección
integral de las niñeces y adolescencias y a la prevención de la separación familiar.
• Temporalidad responsable: a medida que crecen las capacidades y la resiliencia comunitaria, nuestro apoyo se ajusta para garantizar la autonomía local. Desde el inicio, planificamos una ruta de salida gradual con un horizonte de hasta cinco años, que se acuerda y evalúa periódicamente, reconociendo el liderazgo de la comunidad en el cuidado de las niñeces, adolescencias y juventudes.
• Participación comunitaria: priorizamos la toma de decisiones compartidas, el desarrollo
de la autonomía y la sostenibilidad, y mantenemos transparencia en la comunicación de nuestros intolerables en materia de salvaguarda y derechos, trascendiendo la simple consulta hacia un ejercicio auténtico de participación comunitaria. Actuamos desde el respeto, la reflexividad y la rendición de cuentas, promoviendo procesos libres, inclusivos y horizontales que fortalezcan la ciudadanía, la sociedad civil y las capacidades locales.
• Redes de cuidado: articulamos actores y recursos en estructuras horizontales y solidarias, fomentando confianza, aprendizaje colectivo y sostenibilidad del cuidado comunitario.
• Territorialidad: establecemos relaciones horizontales con comunidades y liderazgos, adaptándonos a contextos culturales, sociales y ambientales, respetando la historia y los
tiempos comunitarios.
• Interseccionalidad: analizamos cómo género, etnia, clase, edad, discapacidad, estatus
migratorio y otras dimensiones se entrelazan, generando vulnerabilidades diferenciadas,
esta lectura multidimensional nos permite dar respuestas más justas y situadas.
• Enfoque étnico-territorial: reconocemos y respetamos las tradiciones, símbolos y
derechos colectivos de comunidades étnicas, asegurando acompañamientos culturalmente
pertinentes, multilingües e interculturales.
• Trabajamos con otros actores corresponsables de las niñeces, las adolescencias y la
familia: nuestra relación con el Estado es una relación de socios corresponsables, conforme
lo señala la Ley de Infancia y Adolescencia 1098 de 2006, en el artículo 10, donde se
considera que la concurrencia de actores y acciones conducen a garantizar el ejercicio
de los derechos de los niños, las niñas, los adolescentes y sus familias.