septiembre 9 2026
¿Cómo hablan los medios de comunicación sobre las niñas y niños en una emergencia?: 5 noticias analizadas por una persona experta
Lo que contamos, cómo lo contamos y a quienes nombramos cuando lo contamos, influye en cómo la sociedad percibe una realidad.
La forma en que usamos el lenguaje y la comunicación es fundamental si queremos dar a conocer problemáticas, hechos y vivencias de una manera objetiva, que tenga en cuenta el contexto cultural, socioeconómico, de género y edad, ya que estas variables pueden hacer que una realidad sea diferente para cada persona que la vive.
Hace un mes los medios de comunicación se llenaron de noticias sobre el terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, que cambió la vida de cientos de personas.
Las niñas, niños y adolescentes hicieron parte de estas noticias y quisimos analizar cómo fue nombrada y contada la niñez en este contexto y si se tuvieron en cuenta, o no, las diferentes variables que las y los afectan de manera diferenciada, especialmente en contextos de emergencia.
Noticia 1: murió el hijo de seis años del alcalde de Bahía Solano tras desplome de edificio durante el terremoto
La noticia, publicada el 10 de agosto, informa sobre la muerte de Mateo Valencia, de seis años, hijo del alcalde de Bahía Solano, Jairson Leonel Valencia, durante el terremoto de magnitud 7,4. Según la información de la Alcaldía, el niño falleció tras el desplome de un edificio en el que se encontraba junto a su madre. La publicación recoge el mensaje de condolencias de la Alcaldía a la familia y posteriormente contextualiza el hecho dentro de las cifras de personas fallecidas y heridas que se reportaban en Chocó durante las primeras horas de la emergencia.
Critina Urdaneta, coordinadora nacional de incidencia, analiza sobre esta noticia que la niñez aparece principalmente representada como víctima de la emergencia, asociada a muertes, lesiones, pérdida de vivienda, afectación educativa y separación familiar.
Afirma que es necesario avanzar hacia una mirada de niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos durante la emergencia, la recuperación y la reconstrucción.
Y, agrega que la protección de la niñez no termina con la atención inmediata de la emergencia y que la reconstrucción debe garantizar integralmente sus derechos y recuperar los entornos que los protegen: familia, escuela, comunidad y servicios institucionales.
Noticia 2: ¿Qué pasa con los niños que quedaron solos tras el terremoto?
La noticia, publicada el 12 de agosto, aborda qué hacer con los niños y niñas que quedaron sin sus padres o acudientes después del terremoto. Recoge las recomendaciones del ICBF, entre ellas reportar estos casos a través de la línea 141; mantener a los niños y niñas bajo supervisión de un adulto, escucharlos y evitar publicar sus imágenes o datos personales en redes sociales. También informa sobre el acompañamiento psicosocial que realizan equipos del ICBF y sobre los mecanismos de coordinación con hospitales y otras autoridades para identificar a niños y niñas separados de sus familias o en riesgo de abandono.
Sobre esta noticia, Cristina resalta que es importante informar a las personas sobre qué hacer cuando una niña o niño ha perdido el cuidado de su familia ya que el derecho a vivir y permanecer en familia debe ocupar un lugar central en la respuesta. Destaca que es necesario prevenir separaciones innecesarias, identificar rápidamente a niñas, niños y adolescentes no acompañados o separados, garantizar la búsqueda y reunificación familiar y fortalecer las capacidades de las familias para continuar cuidando.
Enfatiza que en la noticia la primera infancia aparece poco visibilizada, aclarando que se deben considerar e informar las necesidades específicas de las niñas y niños entre los cero (0) y los seis (6) años como: nutrición, lactancia, agua segura, continuidad de servicios de educación inicial, desarrollo infantil y apoyo a las personas cuidadoras.
También los adolescentes requieren una respuesta diferenciada. Pueden enfrentar abandono escolar, presión para generar ingresos o asumir responsabilidades familiares, afectaciones de salud mental, explotación laboral o sexual, trata y reclutamiento por grupos armados.
Observa que la niñez con discapacidad no se contempla en la noticia. La accesibilidad debe atravesar albergues, información, alertas de emergencia, salud, educación, protección, participación y reconstrucción, y no limitarse al sector educativo.
Por último, identifica que existe un vacío importante en la participación de niñas, niños y adolescentes a la hora de contar la noticia. La cobertura habla ampliamente sobre ellos, pero muy poco con ellos. La recuperación y reconstrucción deberían incorporar sus experiencias, preocupaciones y propuestas en las decisiones que afectan sus familias, escuelas y comunidades.
Noticia 3: los más de 2.000 colegios que fracturó el terremoto
La publicación del 14 de agosto informa que, según la UNGRD, 2.198 centros educativos presentaban algún tipo de afectación después del terremoto. En Chocó se reportaban 796 escuelas afectadas y en Caldas más de 400. La noticia también señala que seis estudiantes murieron por el colapso de infraestructura educativa en Calima, El Darién y Yumbo. A partir de testimonios de investigadores, docentes y autoridades educativas, aborda las condiciones de infraestructura de los colegios, las dificultades para realizar diagnósticos y las alternativas para continuar las actividades académicas cuando las instituciones están afectadas.
Sobre este tema, Cristina dice que la escuela debe entenderse como un entorno protector y no únicamente como infraestructura educativa. Su cierre puede significar pérdida de aprendizaje, alimentación, rutinas, socialización, apoyo psicosocial y mecanismos para detectar situaciones de violencia y otros riesgos.
La interrupción prolongada de la educación puede generar nuevas vulnerabilidades, particularmente deserción escolar, trabajo infantil, sobrecarga de labores de cuidado, aislamiento y mayor exposición de adolescentes a explotación, trata o reclutamiento.
Reconstruir las escuelas no debería significar reproducir las condiciones existentes antes del terremoto. La emergencia abre la discusión sobre infraestructura educativa segura, accesible, resiliente frente a desastres y con capacidad para garantizar integralmente los derechos de niñas, niños y adolescentes.
La atención a la niñez debe ser integral y no limitarse a la respuesta inmediata. La emergencia requiere garantizar de manera articulada protección, salud física y mental, alimentación, educación, vivienda, cuidado familiar y protección social, reconociendo que la afectación de un derecho puede generar vulneraciones en otros ámbitos de la vida de niñas, niños y adolescentes.
Noticia 4: Cinco hermanos perdieron a su madre por el terremoto en Chocó y están sin techo
La noticia, publicada el 20 de agosto, cuenta la historia de cinco hermanos de Quibdó cuya madre murió días después del terremoto, tras permanecer en una Unidad de Cuidados Intensivos. La hermana mayor, que acababa de cumplir 18 años, explica que asumirá el cuidado de sus cuatro hermanos menores, de 9, 10, 13 y 15 años. La familia también perdió su vivienda y actualmente permanece en un lugar prestado cuyo techo presenta problemas. El artículo recoge el testimonio de la hermana mayor sobre las condiciones en las que están viviendo, su intención de continuar estudiando y generar ingresos para apoyar a sus hermanos, así como la ayuda recibida de vecinos y la primera visita del ICBF.
Cristina aborda esta noticia desde la perspectiva de que la pobreza o pérdida material producida por el terremoto no debe confundirse con incapacidad familiar para cuidar. Si una familia pierde vivienda, empleo o ingresos, la respuesta debe orientarse prioritariamente a fortalecerla mediante vivienda, protección social, alimentación, salud, educación y acompañamiento psicosocial, evitando que la emergencia produzca separaciones familiares prevenibles.
Agrega que debe protegerse la unidad de los grupos de hermanos. La pérdida de los padres no debería significar también perder hermanos, familia extensa, referentes afectivos, comunidad, escuela y proyectos de vida.
Además, dice que la emergencia no afecta a toda la niñez de la misma manera. Edad, género, discapacidad, pertenencia étnica, pobreza, ruralidad, desplazamiento y exposición al conflicto armado pueden combinarse y profundizar los riesgos.
Noticia 5: Riesgo de reclutamiento infantil
La noticia aborda nuevas formas de captación utilizadas por grupos armados para el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes, incluyendo el uso de canciones, emojis y contenidos difundidos a través de redes sociales. El artículo relaciona esta situación con las condiciones generadas por el terremoto y señala que más de 61.000 menores estarían en riesgo. La publicación aborda el reclutamiento como una problemática que puede verse influenciada por factores como la pérdida de viviendas, la interrupción de actividades educativas y las condiciones de vulnerabilidad presentes en los territorios afectados.
En esta última noticia, Cristina analiza que la emergencia puede profundizar riesgos de protección preexistentes, como el reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos armados, especialmente en territorios donde estos actores ya tienen presencia.
Agrega que la prevención del reclutamiento requiere una respuesta integral e intersectorial. No puede abordarse únicamente desde seguridad: requiere articulación entre protección infantil, educación, familias, comunidades, protección social, salud mental, justicia y autoridades territoriales.
Es necesario fortalecer a las familias y comunidades como entornos protectores, particularmente aquellas que han perdido vivienda, ingresos o redes de apoyo, evitando que el deterioro de sus condiciones de vida incremente la exposición de niñas, niños y adolescentes a estrategias de captación.
La respuesta no debe trasladar la responsabilidad de prevenir el reclutamiento a los propios niños, niñas y adolescentes. Alertarlos sobre los riesgos digitales es importante, pero corresponde al Estado y a los sistemas de protección actuar sobre las condiciones estructurales y territoriales que incrementan su vulnerabilidad.
¿Qué derechos, necesidades o riesgos están ausentes o poco abordados en la cobertura?
Cristina concluye que es necesario pasar de mostrar a la niñez como víctima a reconocerla como sujeto de derechos. La cobertura se concentra en muertes, pérdidas y situaciones dramáticas, pero profundiza poco en los derechos que están siendo vulnerados, las obligaciones del Estado y cómo deben garantizarse durante la recuperación y reconstrucción.
También es importante incorporar una mirada integral de los derechos. Las noticias suelen abordar de manera fragmentada educación, vivienda, salud o protección, sin mostrar suficientemente sus interdependencias. Perder la vivienda o la escuela puede afectar simultáneamente alimentación, salud mental, cuidado familiar, protección frente a violencias y continuidad educativa.
Agrega que es necesario dar mayor voz y participación a niñas, niños y adolescentes, pues predominan las voces de autoridades, expertos, familiares y comunidades, mientras que son escasos los relatos sobre lo que las propias niñas, niños y adolescentes sienten, necesitan, temen y proponen frente a la emergencia y la reconstrucción.
La cobertura tiende a presentar a la niñez como un grupo homogéneo y profundiza poco en cómo edad, género, discapacidad, pertenencia étnica, pobreza, ruralidad, desplazamiento o conflicto armado pueden producir riesgos y afectaciones diferenciadas.
Por último, dice que hay que dar seguimiento a los riesgos menos visibles y de mediano y largo plazo, ya que la atención periodística se concentra naturalmente en la emergencia inmediata, pero debería mantenerse sobre consecuencias posteriores como separación familiar, institucionalización innecesaria, duelo y afectaciones de salud mental, deserción escolar, violencia sexual, explotación, trata, trabajo infantil y reclutamiento, así como sobre el cumplimiento efectivo de las medidas adoptadas para proteger a la niñez.
Aldeas Infantiles SOS es una ONG con presencia global. En Colombia trabaja en varias regiones del país brindando apoyo a niñas, niños, adolescentes y jóvenes, impulsando sus proyectos de vida y fortaleciendo las capacidades de cuidado, protección y crianza de las familias. Todo con un mismo propósito: más cuidado en familia.