junio 2 2026
Bullying: qué es, tipos, causas y cómo identificarlo
¿Qué es el bullying?
Tipos de bullying
¿Por qué ocurre el bullying?
Señales para identificar el bullying
Qué es el bullying digital o ciberbullying
¿Qué debo hacer si mi hijo o hija es víctima del acoso ciberbullying?
¿Qué es el bullying?
Dan Olweus, psicólogo noruego y pionero en estudios sobre acoso escolar, define este fenómeno como el hostigamiento, molestia o tormento al que un individuo o grupo de personas somete a otra persona; además, esta situación de hostigamiento se presenta de manera repetida y durante un tiempo, en el cual la persona agredida -víctima- está expuesta a una serie de acciones negativas que pueden ser a través de la palabra, tales como amenazas; del contacto físico, como el golpe; o acciones de exclusión, en el que un grupo discrimina a alguien.
Estos hechos, aluden del acosador/a sobre la fragilidad del acosado/a o víctima, pero también a la complicidad de los espectadores, que, a menudo, temen represalias, y no inciden para frenar las prepotencias.
Como explica Henao Mejía es un fenómeno del entorno educativo, pero, fácilmente, expandido a la esfera extraescolar
Tipos de bullying
Existen diferentes modalidades de bullying como:
- Bullying físico
- Bullying verbal
- Bullying psicológico
- Bullying sexual
- Bullyng social
- Ciberbullying
¿Por qué ocurre el bullying?
Las causas del bullying o acoso son múltiples y abarcan tanto aspectos personales como familiares y ambientales.
En cuanto los aspectos personales, las características de personalidad, tanto de las víctimas como de los agresores, son determinantes para que se produzcan los hechos violentos en el ámbito escolar; es decir, las pocas habilidades de los niños y niñas que sufren de acoso escolar, para la solución de conflictos, y la escasa asertividad en el relacionamiento interpersonal perpetúan estos hechos, así como la agresividad, la falta de empatía y la necesidad de tener el control desde el miedo y la intimidación de quienes ejercen el acoso.
Igualmente, las dinámicas familiares y los estilos de crianza influyen en el ambiente escolar; si los niños, niñas y adolescentes reciben un trato negligente, donde no se les permita desarrollar las habilidades sociales y las relaciones interpersonales estén mediadas por la agresividad y el conflicto, serán estos, los patrones de comportamiento que ellos y ellas repliquen en las escuelas.
La discriminación por pertenencia étnica, color de piel, identidad de género, por nacionalidad, entre otros aspectos son aprendidos, por lo tanto, es importante revisar que cuando estemos al cuidado de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, nos cuestionemos sobre la manera cómo nos referimos, comentamos o juzguemos las situaciones, condiciones o comportamientos de los demás. El ciberacoso no obedece a una decisión individual, sino a una dinámica social en la que, la discriminación está en la raíz.
Por último, los factores ambientales son claves e influyen en el ámbito escolar; así, ambientes conflictuados y sociedades en las que se promueva la violencia como forma válida para solucionar conflictos, llevan a que cada vez las respuestas de niños, niñas, adolescentes y jóvenes vayan en estas vías de demostrar dominio y poder sobre aquel que no cuenta con los recursos y habilidades para defenderse.
Señales para identificar el bullying
Existen señales útiles para detectar si un niño o niña está viviendo bullying o acoso:
- Cambios en los estados de ánimo o comportamientos: ira, tristeza, angustia, cambios bruscos de humor, reacciones de tristeza ante ir al colegio o algún lugar social específico.
- Presencia de marcas físicas: moretones, rasguños y heridas.
- Resistencia o rechazo a participar en actividades sociales y/o actividades escolares
- Sus útiles escolares, ropa, accesorios, maleta o lonchera se pierden o aparecen rotas.
- Su rendimiento académico baja
- No puede dormir bien y presenta dolores físicos como dolor de estómago o cabeza
Qué es el bullying digital o ciberbullying
Para entender mejor el ciberbullying es importante reconocer los elementos que lo componen:
Intimidador/a: aparece para hablar mal de alguien en internet, casi siempre en redes sociales. Esto puede ser en forma de burla, chisme, insulto u otro tipo de expresión humillativa, degrandante o violenta. Lo posteado queda ahí a la vista de amigos, familiares, conocidos, desconocidos, extranjeros.
La mayoría de las veces no le importa a nadie, pero hay otras en que produce una reacción en cadena. Las respuestas de los demás mantienen el comentario visible y la situación crece, crece tanto que ya no se puede borrar y llega el momento en el que el acosador/a se arrepiente de haberlo puesto.
Sin embargo, lo más curioso es que rara vez el acosador/a se da cuenta del rol que está cumpliendo. Desde su punto de vista, él o ella, subió un chiste tonto y ya, inconsciente de que un millón de chistes tontos cruzan la barrera entre la comedia y la tragedia. Estas personas suelen también buscar una conexión o visibilización en la sociedad, de la manera menos adecuada, esta aceptación o reconocimiento, se lleva a cabo con acciones mal intencionadas intentando reafirmar una sensación de poder.
Acosado/a o víctima: un día entra a internet y ve que alguien dijo algo acerca suyo, se va a la cama triste, pensando que el mundo es un lugar hostil y espera que al otro día todo haya terminado, y sí, la mayoría de las veces no pasa nada, pero de vez en cuando la situación pasa a mayores. Todo el mundo está hablando de lo mismo, exponiendo su intimidad, juzgando, criticando y diciendo comentarios agresivos. Empieza a ver que esto pasa en todas partes, y a toda hora, que no puede huirle a ese tipo de mensajes: que pueden ser racistas, homofóbicos, misóginos, clasistas o discriminatorios.
Y aquí ocurre un enorme desbalance: mientras que los acosadores/as ni siquiera se dan cuenta de lo que están haciendo, el acosado/a lo vive como si todo el planeta estuviera en su contra.
Espectador/a – Observador/a: el comentario le llama la atención, le parece chistoso, acaso inofensivo, entonces, lo comparte o se queda callado, y ya, sigue en sus cosas. Al otro día entra y ve que hay una marea de hostilidades, pasan los días y la situación sigue, ni él o ella, ni nadie la pueden detener. Ya es demasiado tarde. Al principio el espectador no le da importancia a nada, pero al final descubre que ha sido parte de una tragedia. (Min TIC, 2017).
¿Cómo enfrentar el ciberbullying?
Es necesario reconocer que las palabras tienen consecuencias, que el silencio también comunica y que lo que sucede en la virtualidad hace parte de la vida. La respuesta a la pregunta, puede extenderse a múltiples estrategias, pero también puede resumirse en un concepto: conciencia.
Tomar conciencia nos permite entender que el ciberbullying puede destruir a una persona porque la escala de los ataques desborda nuestra imaginación. Esta misma conciencia nos sirve para ayudar a alguien a subir su autoestima cuando está siendo atacado/a. Incluso, nos da la sensatez de aprender a ignorar los millones de ataques que se pueden recibir.
El ciberbullying es un riesgo que debemos reconocer, pero también es una realidad que hace parte del mundo digital. No se trata de dejar de usar internet o prohibir todo tipo de conversación, el punto es que se debe tener en cuenta que la magnitud ha cambiado, que todo lo que ponemos en internet es público, que los ataques se suman, que permanecen en el tiempo y que esto nos obliga a ser más conscientes al momento de construir el tipo de comunidades que queremos habitar.
¿Qué debo hacer si mi hijo o hija es víctima del acoso ciberbullying?
Las investigaciones ahora, muestran lo dañino que puede ser el acoso, tanto para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes acosados/as como para los y las que acosan a otros y otras. Entre algunos efectos negativos del acoso se incluyen:
No hagas amenazas: no amenaces con quitarle el dispositivo o cortar el tiempo de conexión a internet. Esto podría percibirse como un castigo y por eso tal vez esté menos dispuesto/a, a comentarle acerca de situaciones de acoso en el futuro.
Guarda evidencia: si hay evidencia en línea, guarda una captura de pantalla. Esto podría ser útil si fuera necesario denunciar el hecho.
Brinda apoyo: habla con tu hijo e hija sobre la experiencia. Los estudios demuestran que contar con tan solo una persona que los y las escuche y apoye, ayuda a los niños, niñas y adolescentes que sufrieron acoso, a manejar mejor la situación.
Denuncia: la mayoría de las plataformas de redes sociales tienen un proceso para denunciar la mala conducta. Si un compañero/a de clase está acosando a tu hijo o hija, puedes denunciarlo en la institución escolar, si el acoso involucra amenazas de daño físico, puedes considerar la posibilidad de denunciarlo ante la Fiscalía.
Busca una red de apoyo: la experiencia de acoso de un niño, niña o adolescente, también puede ser estresante para las madres, padres o cuidadoras/es; es conveniente que consideres la posibilidad de buscar a alguien con quien hablar, y que le brinde apoyo.
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