¿Qué hacer cuando sospechamos de un caso de abuso o violencia contra un niño o niña? 
mayo 6 2026

¿Qué hacer cuando sospechamos de un caso de abuso o violencia contra un niño o niña? 

Hay que partir de un asunto importante: a la niña, niño o adolescente hay que creerle, pues normalmente, si él o ella está contando algo tan grave, es porque le sucedió. 

Debemos escucharlo de manera atenta, guardar la calma y no juzgar ya que se pueden asustar ante nuestra reacción y pensar que mejor ya no cuentan nada. 

No hay que ignorar las señales, cuando a un niño, niña o adolescente le sucede algo tan grave como un abuso, sus comportamientos cambian: su estado de ánimo, su rendimiento escolar, sus relaciones con adultos, incluso con otros niños y hasta con su familia.  

Hay que indagar qué ocurre y muchas veces ellos o ellas no tienen todo el lenguaje verbal para expresar lo que pasó, entonces la clave es compartir tiempo con ellos: el juego es un excelente camino para la comunicación y la confianza.  

Si solo tienes la sospecha tampoco la ignores, esta es suficiente para actuar. Sin embargo, no es aconsejable, ni prudente, investigar por nuestra propia cuenta o confortar al agresor o agresora, pues esto puede alertarlos y hacer que desaparezcan las pruebas.  

Hay que dejar que las autoridades competentes hagan lo que deben hacer 

Como dijimos, la sospecha y el cambio de conducta del niño o niña deben llevarnos a estar muy atentos y ojalá a llevar un “diario” sobre su comportamiento. Esto ayudará mucho en el proceso judicial y de denuncia. 

Cuando ella o él se refieran a hechos específicos de abuso o violencia, hay que escucharlos con mucha atención e inmediatamente denunciar. También podemos explicarle al niño o niña lo que vamos a hacer, decirle que le creemos, que lo vamos a respaldar. 

La denuncia inmediata puede evitar daños mayores: pensemos en una persona que ha cometido actos sexuales contra un menor de edad, si no denunciamos de manera rápida, esta persona puede llegar a cometer un abuso sexual mayor.  

Desde mi experiencia trabajando en temas de protección, he aprendido que el mayor error no es denunciar “mal”, sino no hacer nada. 

He conocido casos en los que la familia ve muy débil la versión del niño, niña o adolescente y decide no denunciar...Esto, además de generar desconfianza en ellos, les muestra que no los respaldamos y los dejamos solos enfrentando la situación.  

También hemos tenido casos en donde una niña de apenas cuatro años fue tocada por su propio padre, le contó a su mamá, ella confrontó al agresor de manera equivocada, y este se fue de la casa. Después de mucho tiempo el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia, quien analizó el corto testimonio de la niña para esa época y sus comportamientos posteriores en su esfera emocional, afectiva, social, sentimental y académica, entre otras. La Corte, frente a la consistencia de la versión de la niña y de sus comportamientos, concluyó que el padre sí le había tocado y lo condenó. 

 

¿Por qué es tan importante denunciar incluso cuando no tengo todas las pruebas?  

En Colombia, la investigación de un caso de abuso o violencia contra niños, niñas y adolescentes puede tardar hasta 8 años en resolverse. Sin embargo, no denunciar por este motivo, ignora directamente lo que le sucedió a nuestro hijo o hija y las consecuencias posteriores pueden ser peores para su salud física y mental.  

Hay que tener en cuenta que la violencia, especialmente la sexual, es un acto que se comete en escenarios apartados, lejos de la vista de otras personas, porque el agresor busca precisamente eso, no dejar huella alguna.  

Rara vez vamos a encontrar pruebas evidentes, sin embargo, esto no puede ser una barrera para no poner la denuncia. Quienes tienen el deber de buscar las pruebas y llevarlas ante el juez, es la Fiscalía General de la Nación. 

Las rutas de atención están diseñadas precisamente para investigar, proteger y actuar. No le corresponde al ciudadano comprobar el delito, sino alertar. 

Denunciar es, en muchos casos, la única forma de interrumpir situaciones que pueden prolongarse durante años

No denunciar es como estar dormido a las 3 de la mañana, sentir un olor a humo, asomarnos a nuestra puerta y, como no vemos el fuego, nos quedamos sin hacer nada. Luego el edificio se incendia y las consecuencias son mucho más graves porque no activamos la alarma.  

Según informes del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en más de 75% de los casos de violencia sexual el agresor en un familiar del niño o niña.  

¿Cuáles son los canales de atención en Colombia y cómo funcionan? 

Los canales de atención para reportar todo tipo de violencias son: 

  • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) Línea 141: tiene atención 24/7, recibe reportes, orienta y activa rutas de protección, además puede iniciar un proceso de protección en favor del niño, niña o adolescente.  Por medio de las y los defensores de familia gestionan casos en los que se vulneran los derechos de la niñez.  

  • Comisarías de Familia: estas están ubicadas en las diferentes localidades o municipios en donde vive el niño, niña o adolescente, gestionan y ordenan medidas de protección urgentes en casos de violencia intrafamiliar. (alejamiento del agresor, protección del niño, entre otras).  

El problema no es la falta de rutas. El problema es que muchas veces no se usan, o se activan demasiado tarde. 

Es importante conocer las rutas de atención para este tipo de casos, pero también es importante denunciar a tiempo. Cualquier persona puede denunciar un caso de abuso ante las autoridades para activar la ruta correspondiente y brindar medidas de protección urgentes. 

Dependiendo del caso, se activará la atención en el sector salud, de protección (ICBF) Comisaría de Familia o en la fiscalía general de la Nación. 

Es importante señalar que, si la violencia ha dejado lesiones físicas en la niña, niño o adolescente, lo primero es brindarle asistencia médica y luego si acudir ante las autoridades competentes.  

También hay que señalar que, si la víctima contó los hechos tiempo después de ocurridos, y no hay lesiones físicas, se debe acudir a la Fiscalía General de la Nación para denunciar el caso o ante los Defensores de Familia del ICBF, para la denuncia y protección del menor de edad.  

Cuando se trata de la vida y la seguridad de un niño o una niña, el peor escenario no es equivocarse. Es no hacer nada.