diciembre 26 2025
Semillas de Cuidado fortalece a las familias en Tumaco
Doña Alicia vive en Tumaco junto a su familia y, como muchas otras personas en el territorio, enfrentan condiciones complejas marcadas por la pobreza, la deficiencia en los servicios públicos, los riesgos ambientales, el conflicto armado y la vulneración de derechos. Así lo evidencia un artículo de la Universidad Nacional de Colombia.
En medio de este contexto, las transformaciones en su familia y en su comunidad comenzaron con una pregunta sencilla, de esas que parecen pequeñas pero que tienen el poder de cambiar caminos: ¿quieres saber más sobre el cuidado de los niños y niñas y participar en el proyecto Semillas de Cuidado de Aldeas Infantiles?
Doña Alicia no tiene hijos pequeños, pero sí nietos y nietas a quienes cuida y acompaña cada día. Sin dudarlo, respondió que sí. Así comenzó una historia de aprendizaje, unión y nuevas esperanzas para toda su familia.
“Es un programa muy hermoso”, afirma Doña Alicia. “Aquí no solo aprenden los niños y niñas, también aprendemos todos como familia”.
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Aprender cuidando el territorio y la vida
Para las niñas, niños y adolescentes, el proyecto Semillas de Cuidado se convirtió en un espacio para descubrir, jugar y aprender. Uno de sus nietos cuenta con orgullo que ahora saben más sobre el cuidado del medio ambiente, el reciclaje, la alimentación saludable y los lugares seguros del territorio.
“Ahora estamos haciendo un proyecto para recoger botellas plásticas y hacer un huerto”, dice. Una iniciativa que nació del aprendizaje colectivo y que hoy siembra conciencia y responsabilidad en su comunidad.
Pero el proyecto no solo ha fortalecido su relación con el entorno; también les ha abierto puertas para convivir con nuevas personas, compartir ideas y reconocer la importancia del trabajo en equipo.
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De los gritos al diálogo familiar
Antes de participar en Semillas de Cuidado, la comunicación en casa era difícil. “Era todo a los gritos”, recuerda uno de los hijos de Doña Alicia. Hoy, el ambiente es distinto.
“Aprendimos a hablar, a repartirnos las tareas y a cumplirlas. Vemos que nos ha servido para mejorar como personas, para nuestro desarrollo intelectual, físico y moral”, expresa. Para él, iniciativas como esta deberían llegar a muchas más comunidades, porque generan cambios reales y duraderos.
Uno de los aprendizajes más valiosos ha sido entender que convivir implica respeto y empatía. Los niños y niñas aprenden que no deben juzgar a otras personas por su apariencia física y que los conflictos se pueden resolver a través del diálogo.
“Nos hemos divertido como niños y niñas, y si hay algún problema, lo resolvemos dialogando”, cuentan. En ese espacio, también han fortalecido la amistad, el compañerismo y la confianza.
Una familia más unida
Para Doña Alicia, el mayor cambio se siente en casa. “Nos han enseñado a compartir más y a tener más unión familiar”. Sus nietos son como sus hijos, y hoy comparten juegos, actividades y momentos que antes no existían.
“Mi familia es muy hermosa. Me siento muy orgullosa de mis hijos y nietos. Nos hemos fortalecido desde que estamos en Semillas de Cuidado de Aldeas Infantiles. Queremos que este proyecto siga, para que nuestras niñas y niños tengan en qué ocupar su mente”.
Hoy, en la casa de Doña Alicia, se convive más, se disfruta en familia y se aprende a tratarse con amor y respeto. Semillas de Cuidado no solo sembró conocimientos: sembró alegría, esperanza y la certeza de que, cuando se cuida la infancia, florece toda la comunidad.
Escucha la historia de la mano del Profe Jordi, quien estuvo visitando y compartiendo con Doña Alicia, sus hijos y nietas:
Los niños y niñas necesitan crecer en familia. Con tu ayuda podremos mantener nuestros servicios de fortalecimiento familiar y comunitario para brindar nuevas oportunidades a la niñez.
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