¿Qué fases se desarrollan para ser una familia de acogida?
enero 15 2026

¿Qué fases se desarrollan para ser una familia de acogida?

Esta es la cuarta parte de nuestro especial de Familias de acogida. Acá puedes leer la primera parte:  Glosario de familias de acogida; y la segunda parte aquí: conoce testimonios auténticos y llenos de voluntad de familias que decidieron acoger a niñas y niños. La tercera parte léela aquí: ¿cuál es el objetivo, las acciones y principios de nuestro servicio de familias de acogida? 

En esta cuarta parte trataremos cuáles son las fases de servicio de familias de acogida en la línea que corresponde al acompañamiento para el acogimiento de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Este contenido se basa en nuestra Guía para la Implementación de Servicios de Familia de Acogida.  

¿Qué fases se desarrollan para ser una familia de acogida? 

Fase 1: definición 

El principio de idoneidad hace referencia a que en los casos en que se considere que un niña, niño o adolescente deba llegar a un acogimiento alternativo según su interés superior, se debe asegurar que el entorno y el tiempo de acogimiento sean apropiados para cada caso.  

Cada niño, niña y adolescente tiene una necesidad específica, y puede requerir acogimiento a corto o largo plazo. Si existen hermanas y/o hermanos se debe asegurar la acogida del grupo para evitar la separación de este vínculo familiar. Además, se debe realizar un ejercicio de revisión periódica del acompañamiento ofrecido por la familia de acogida para identificar si sigue siendo adecuado el cuidado y la dinámica familiar para la niña o niño en acogimiento. 

¿Cuáles son los criterios mínimos para considerar idónea a una familia? 

Los criterios mínimos para dar cuenta de la idoneidad del cuidado hacia el niño, niña y adolescente ofrecido por la familia de acogida son que: 

  • La familia de acogida implementa un cuidado alejado de prejuicios y creencias que impacten negativamente en niñas, niños y adolescentes. 

  • La familia de acogida es una familia sensible, que comprende las experiencias de desprotección y desarraigo, al igual que la historia de vida de cada niño, niña y adolescente, su origen sociocultural, familiar y comunitario.  

  • La familia de acogida ofrece un cuidado de calidad basado en la afectividad consciente, previene la patologización del niño, niña y adolescente e implementa acciones de exigibilidad de derechos y abogacía cuando estas se requieran y según cada caso. 

Fase 2: validación y acompañamiento 

En la fase dos se da el primer acercamiento, que debe estar basado en el respeto, la comprensión y la empatía, teniendo en cuenta la situación particular de desarraigo, pérdida y efectos traumáticos relacionados con las violencias, la separación de la familia y/o las múltiples rupturas/cambios dentro del sistema de protección vividos por el niño, niña y adolescente.  

Es fundamental revisar con rigurosidad los criterios de acogida de niños, niñas y adolescentes según sus características respecto a las habilidades y capacidades de las figuras de cuidado. Además, este encuentro inicial debe asegurar acciones simbólicas y significativas de bienvenida para la niña, el niño o adolescente. 

Para que la evaluación preliminar se centre en el niño, niña y adolescente, y promueva su participación activa en el proceso de acogimiento se deben asegurar que dicha evaluación se realice de manera colaborativa entre el equipo pedagógico y la familia de acogida que le recibirá. Esta será liderada por el o la profesional en psicología teniendo en cuenta su saber disciplinar y la referencia que este o esta tendrá con él o la participante durante su proceso de acogimiento familiar. 

Fase 3: comprensión del caso  

Constituye el momento del acompañamiento, donde se profundizará en la comprensión de la situación particular de cada niño, niña y adolescente desde los enfoques definidos al interior de la organización, como también desde las dimensiones de desarrollo integral.  

Lo anterior, con el propósito de revisar los análisis de los resultados obtenidos a partir de las valoraciones interdisciplinares iniciales, siendo esto un insumo para la proyección del cambio deseado por parte del niño, niña, adolescente y su familia de origen, así como del acompañamiento de la familia de acogida, todo para impulsar la transformación de las prácticas de cuidado y crianza que generaron la amenaza y/o vulneración de derechos del niño, niña y adolescente, así como la recuperación física, psicológica y emocional de sí y su capacidad de agencia. 

Sumado a lo anterior, el equipo pedagógico que acompaña a la familia de acogida debe trabajar de manera conjunta con el equipo pedagógico que acompaña a la familia de origen, en los casos de que exista la posibilidad de la reintegración familiar, para el desarrollo de un plan de caso individual y familiar integral, que promueva el derecho a crecer en familia. 

Fase 4: gestión y revisión del caso 

Despliegue de acciones pedagógicas, de gestión, articulación y derivación a servicios complementarios, teniendo cuidado respecto a que estas derivaciones no promuevan sobreintervenciones ni estén orientadas a determinismos sobre los niños, niñas y adolescentes, que patologicen comportamientos propios de experiencias traumáticas sufridas. 

A continuación, se describen las líneas de acción del modelo de acompañamiento integral y estratégico para la gestión del caso: 

  • Acompañamiento pedagógico al desarrollo 

  • Acompañamiento para el acceso a oportunidades estratégicas  

  • Abogacía y exigibilidad de derechos  

  • Circunstancias específicas que representan retos para la atención 

*Se debe incluir la articulación con el equipo pedagógico que acompaña a la familia de origen para intencionar el fortalecimiento familiar desde la gestión de caso del niño, niña o adolescente, para promover la reintegración. 

*Dentro del equipo pedagógico el o la profesional en psicología debe garantizar el criterio y la incorporación de los enfoques de trauman informado y despatologización a partir de la cualificación técnica ofrecida por parte de la organización. 

Fase 5: hacia una trasformación   

Se debe garantizar que, ante la posibilidad de un cambio de familia de acogida, el cambio de modalidad de cuidado alternativo, la adopción o del egreso por cierre de la medida de protección, este debe estar justificado y autorizado por la autoridad administrativa. La preparación previa y posterior del niño, niña y adolescente debe asegurarse en un periodo mínimo de (1) mes, de acuerdo con el lineamiento técnico del ICBF (2021). 

Es importante resaltar que la familia de acogida juega un papel fundamental en el proceso de preparación del niño, niña y adolescente, de ahí que el equipo pedagógico y la autoridad administrativa debe asegurar la participación activa de esta, reconociendo el lugar que ocupa en el proceso de acogida como los vínculos que teje con cada participante. 

Fase 6: finalización  

Toda finalización del proceso de acompañamiento deberá asegurar un ejercicio simbólico y significativo que ritualice la despedida con aquellas personas con las que se tejieron vínculos y relaciones de cercanía. Este cierre debe ofrecer información oportuna y sensible frente a los pasos que implica el mismo; se debe garantizar la escucha y participación  de los niños, niñas y adolescentes. Una vez se cierre el caso se dará un período de observación/evaluación de seis meses. Cuando este periodo haya terminado, ya se cierra el proceso en nuestros sistemas de información organizacional. 

En las familias de acogida los niños y las niñas construyen vínculos de afecto y cuidado que ayudan a su desarrollo integral. Tú puedes apoyarnos para seguir impulsando este modelo de acogimiento familiar basado en el cuidado y la afectividad.

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