octubre 29 2026
El cuidado como responsabilidad colectiva: el horizonte de la Política Nacional de Cuidado en el marco del Día de los Cuidados y el Apoyo
Son las 5 de la mañana en Bucaramanga y Sandra ya preparó el desayuno y el almuerzo, ya empacó loncheras, planchó uniformes, dejó la cocina limpia y le ayudó a Emiliano a alistarse para ir al colegio. Sandra se demoró, en promedio, 2 horas y 30 minutos en estas tareas (y el día apenas empieza). Esta labor parece invisible... nadie la reconoce, retribuye, remunera o redistribuye. Como Sandra, hay 19.5 millones de mujeres en Colombia que dedican 7 horas y 44 minutos al día a labores del cuidado y 5.8 millones son cuidadoras tiempo completo.
¿Por qué es tan común esto? Porque, así como lo reconoce la Política Nacional de Cuidado (CONPES 4143 de 2025), la manera en la que se distribuye la provisión de cuidado y prácticas que sostienen la vida en Colombia es inequitativa.
En el marco del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, te contamos de qué se trata esta política, cuáles fueron sus principales hallazgos, cómo puede impactar a la niñez y por qué es importante para avanzar hacia el cuidado en familia.
¿De qué se trata la Política Nacional de Cuidado y cuáles fueron sus hallazgos?
El documento tiene como objetivo velar por la garantía del derecho a ser cuidado y cuidar en condiciones dignas, así como reconocer y fortalecer las prácticas de cuidado comunitarias y colectivas propias de las comunidades.
En principio, reconoce que la organización social del cuidado en Colombia es desigual debido a los siguientes hallazgos:
En este sentido, la política se plantea avanzar (de aquí al 2034) en la transformación de la organización social del cuidado a través de 133 acciones a cargo de 35 entidades nacionales. Dichas acciones se organizan en 4 pilares: fortalecer el cuidado comunitario, garantizar los derechos de quienes cuidan con o sin remuneración, transformar las creencias que contribuyen a que el cuidado recaiga únicamente sobre las mujeres y ampliar la capacidad del Estado para atender a quienes necesitan cuidado.
Este horizonte se alinea perfectamente con el enfoque del Día Nacional de los Cuidados y el Apoyo, ya que en América Latina esta fecha se ha convertido en una oportunidad para impulsar lo que la CEPAL llama la sociedad del cuidado, refiriéndose a un modelo de desarrollo social que pone en el centro el bienestar de las personas y el planeta y que, además, reconoce el cuidado como un derecho, un bien público y un trabajo que debe repartirse de manera justa.
Lee más sobre el cuidado como derecho y trabajo aquí.
¿Cómo puede impactar la Política Nacional de Cuidado a la niñez?
Varios de los pilares estratégicos que establece la política tienen efecto sobre la vida de las niñas, niños y adolescentes, pues se pretende brindar acompañamiento del ICBF a madres, padres y redes familiares para promover prácticas de crianza corresponsable, la prevención del trabajo infantil doméstico y las uniones tempranas, la formalización de las madres comunitarias, el apoyo a madres y padres sustitutos, así como la transferencia monetaria a hogares con alta carga de cuidado, monoparentales y en pobreza extrema con niñas y niños de primera infancia.
Adicionalmente, se espera fortalecer las iniciativas comunitarias de cuidado como ollas comunitarias, iniciativas barriales, parterías, redes vecinales, entre otras. También se busca darle reconocimiento a las prácticas propias de pueblos étnicos y campesinos en las que la crianza es colectiva.
En Aldeas Infantiles sabemos perfectamente que “se necesita a una aldea para criar a una niña o niño”1, por lo que celebramos este enfoque de corresponsabilidad y reconocimiento de prácticas comunitarias que plantea la Política Nacional de Cuidado como eje central de un proceso de transformación hacia un paradigma ético-político en el que el cuidado esté en el centro de todas las decisiones.
Para conocer recursos sobre la corresponsabilidad del cuidado, ingresa aquí.
¿Por qué es importante esta política para avanzar hacia el cuidado en familia?
En muchos casos, las niñas y niños pierden el cuidado parental por causas relacionadas con la pobreza extrema, la falta de servicios, la negligencia y la sobrecarga de una sola cuidadora. Al actuar sobre varias de estas causas a la vez, la política pública se convierte en una herramienta de prevención de la separación familiar.
Sabemos que, para que haya más y mejor cuidado en familia, las familias no pueden cuidar solas. En este sentido, celebramos la transición de un modelo de cuidado patriarcal y desigual hacia un modelo de corresponsabilidad entre el Estado, la sociedad, las comunidades y las familias. Creemos que este enfoque de la política, lejos de restarle protagonismo a las familias, las apoya y reconoce.
Además, la política identifica que el bienestar de la niñez depende del bienestar de quien la cuida. Una madre agotada, sin ingresos, sin tiempo y sin acceso a salud difícilmente puede brindar cuidado en condiciones dignas. Por eso, el CONPES reconoce el cuidado como un trabajo con derechos, por lo que contempla acompañamiento psicosocial, espacios de descanso, formación, apoyos y redistribución de las tareas de cuidado.
Esas “aldeas” que necesitan las niñas y niños para crecer rodeados de amor, respeto y seguridad son esos vínculos amistosos y comunitarios que están siempre presentes para apoyar y ayudar a las familias. En este sentido, reconocemos la importancia de fortalecer las prácticas de cuidado comunitario que contempla la política.
Esperamos que todas estas acciones que se plantean de aquí al 2034 puedan cumplirse a cabalidad y garanticen que cada niña y niño pueda crecer en un entorno de cuidado familiar, corresponsable, protector y garante de derechos.
En este Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, celebramos los avances hacia una sociedad de cuidado. En Aldeas Infantiles seguiremos trabajando para promover y fortalecer el cuidado en familia a través del acompañamiento y el fortalecimiento comunitario.